Sentir cosas locas cada vez que voy a verte. Algunos lo llaman mariposas en el estómago, a mi me parece una cosa poco probable y por demás incómoda. Pero lo que si sé es que cuando estoy en el tren o en el bondi que me lleva hasta tu casa, siento una adrenalina difícil de describir. Y tengo ganas de llegar y verte, y acariciarte el pelo, y darte un beso, y abrazarte, y ver tu sonrisa. Especialmente eso: ver tu sonrisa, esa que no se acaba nunca, que me encanta, que me das cada vez que toco el timbre de tu puerta y me abrís, que veo cada vez que te veo. Y amo esa sonrisa tuya, así como amo tus ojos, y tu voz, y tus abrazos, y tus enojos, y todo lo que hay en vos. Y cuando me decís que esto o aquello no te gusta de vos, me quedo pensando en por qué, si todo eso que no te gusta es tan lindo.
Tu pelo no te gusta porque no sé qué, pero es precioso. Tu peso no te gusta no sé por qué, pero está perfecto. Tu piel no te gusta porque no sé qué, pero es hermosa.
Nada tuyo me parece feo. Nada. Mariposas o no mariposas en donde sea, te veo y me dan ganas de todo.
Me dan ganas de agarrarte y abrazarte, y besarte, y hacerte el amor, y verte sonreír, y ver esos dientes hermosos que tenés que los veo cuando sonreís, y ya sé que dije "sonreír" muchas veces, pero no me importa. Porque me sigue encantando y porque no me interesa si repito o no, lo único que me interesa es tu sonrisa. Y repetí "sonrisa" y sus derivados por enésima vez y, por enésima vez, no me importa.
Sos lo más lindo que conocí. De todo, de todos, de lo que quieras. Sos lo que más feliz me hace, también. Soy feliz cuando me abrazás, cuando te beso, cuando nos reímos de lo que sea, cuando hablamos en serio, cuando no te digo ni me decís nada.
Pero sobre todo, soy feliz cuando te veo sonreír. Cuando sonreís.
Porque cuando sonreís se me borra el mundo y te veo a vos, nada más. Te veo a vos y a tu sonrisa, hermosa, larga, eterna. Y eso me hace muy feliz.
Me sonreís, te miro y sonreís, y no se acaba nunca, y no quiero que se acabe.
Quiero verte sonreir para siempre.
Opiniones personales sobre diversos temas. De vez en cuando, información que no se encuentra en otros lados (al menos no tan fácilmente). Puntos de vista individuales para las masas, interpretaciones varias sobre el mundo que nos rodea. En pocas palabras: sitio en el que se habla de la realidad. Realidad que es tan objetiva o subjetiva como cada uno la quiera o la pueda ver.
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domingo, 19 de agosto de 2012
sábado, 4 de diciembre de 2010
Dios
Dios... Dios. Que tema, no? Hay mucha gente que cree en el, no? Que bueno para todos ellos.
Yo no sé si creo en Dios o qué. Algo debo creer, ya que siempre escribo Dios así con mayúsculas (eso me lo dijo un flaco una vez, que si lo escribías con MAYÚSCULAS era que creías). Yo por las dudas, siempre escribo Dios con mayúsculas. Pero no sé si eso es porque creo o por costumbre.
Me gustaría creer, por lo menos más de lo que creo, de verdad. Me gustaría creer que todo es parte de un plan maestro, y que todos nuestros destinos están marcados. Me gustaría creer que Dios de verdad tiene algo planeado para todos nosotros. Que se hizo una historia de la ostia, en la que todos nosotros somos actores, y agarramos y hacemos como que hacemos lo que tenemos ganas, pero que en realidad El es el que nos tira la letra, aunque nosotros ni siquiera lo sospechemos.
Dios, en él de verdad quisiera creer. Más de lo que creo, por lo menos. Quisiera que me de una señal, que me tire una onda, que me mande una punta o como sea que lo tenga que llamar.
Quisiera saber por qué se lleva a la gente que uno quiere. Quisiera saber por qué se llevó a mi vieja. Quisiera saber dónde está y si está bien. También quisiera saber por qué putas se la llevó justo a ella, si yo la necesitaba y la quería tanto como quiero a mi propia vida.
Pero claro, Dios sabe todo y nosotros no porque él sabe todo lo que nos pasa, aunque uno mismo no lo sepa. Dios sabe todo lo doloroso que atravesamos, y siempre hace lo que hace por un motivo, solo que nosotros no lo conocemos.
Quisiera de verdad saber por qué Dios se lleva a la gente que uno quiere. Quisiera saber por qué Dios se lo llevó a Néstor. Quisiera saber dónde está y si está bien.
Néstor no se compara con mi mamá. No para mí por lo menos, ni por lejos. Mi mamá era mi mamá, y Néstor era... bueno, era tantas cosas no sólo para mí sino para millones de Argentinos. Y claro, mi mamá era lo más grande que hay pero para mí, mientras que Néstor fue tanto para tantos de nosotros. No voy a comparar a mi vieja con Néstor porque el pobre y querido bizcocho saldría perdiendo.
Pero quisiera saber... en qué carajo estaba pensando Dios cuando se los llevó? Qué plan tenía pensado cuando hizo tal cosa? Qué puto plan era el que tenía en mente que no podía incluir a mi vieja en mi vida y a Néstor en la vida de tantos de nosotros?
Qué te pasha Dios, estás nerviosho?
Ya lo sé, esto es un derrape incomprensible, no me lo digan. Apuesto lo que no tengo a que el 99% de los que leen esto son ateos, o agnósticos, y no creen en Dios. Me perdonan si les digo que no me importa?
Dios... Dios. Qué tema, no? Creyentes, no creyentes y los que están en el medio. Como yo. Qué bueno para los que creen ciegamente, pues para ellos será el reino de los cielos, dicen. Qué bueno para los que no creen también, pues para ellos será el reino de las dudas. Y qué loco para los que, como yo, no sabemos donde posicionarnos, pues para nosotros será el reino de las incertidumbres constantes. En el medio, los como yo. Los que por las dudas putean a Dios pero lo escriben con mayúsculas aunque dicen no creer demasiado en él, porque así lo aprendieron y, según les dijo un tipo por ahí, si lo escribían con mayúsculas era porque creían. Y se preguntan por qué se llevó a su ser querido y a Néstor, así como por las dudas que todo esto sea de posta y haya un plan maestro que, de alguna manera, nos devuelva... bueno, en realidad nada, porque no hay Dios que nos devuelva ni a mi vieja ni a Néstor, aunque ese Dios exista. Lamentablemente.
Pero lo que sí nos puede dar ese Dios es la fuerza para seguir, nos puede dar metas a las cuales anhelar, nos puede dar a Cristina como catalizadora y hacedora de esas metas. Y si uno cree en Dios todo cobra sentido. Y si no, también.
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