Sentir cosas locas cada vez que voy a verte. Algunos lo llaman mariposas en el estómago, a mi me parece una cosa poco probable y por demás incómoda. Pero lo que si sé es que cuando estoy en el tren o en el bondi que me lleva hasta tu casa, siento una adrenalina difícil de describir. Y tengo ganas de llegar y verte, y acariciarte el pelo, y darte un beso, y abrazarte, y ver tu sonrisa. Especialmente eso: ver tu sonrisa, esa que no se acaba nunca, que me encanta, que me das cada vez que toco el timbre de tu puerta y me abrís, que veo cada vez que te veo. Y amo esa sonrisa tuya, así como amo tus ojos, y tu voz, y tus abrazos, y tus enojos, y todo lo que hay en vos. Y cuando me decís que esto o aquello no te gusta de vos, me quedo pensando en por qué, si todo eso que no te gusta es tan lindo.
Tu pelo no te gusta porque no sé qué, pero es precioso. Tu peso no te gusta no sé por qué, pero está perfecto. Tu piel no te gusta porque no sé qué, pero es hermosa.
Nada tuyo me parece feo. Nada. Mariposas o no mariposas en donde sea, te veo y me dan ganas de todo.
Me dan ganas de agarrarte y abrazarte, y besarte, y hacerte el amor, y verte sonreír, y ver esos dientes hermosos que tenés que los veo cuando sonreís, y ya sé que dije "sonreír" muchas veces, pero no me importa. Porque me sigue encantando y porque no me interesa si repito o no, lo único que me interesa es tu sonrisa. Y repetí "sonrisa" y sus derivados por enésima vez y, por enésima vez, no me importa.
Sos lo más lindo que conocí. De todo, de todos, de lo que quieras. Sos lo que más feliz me hace, también. Soy feliz cuando me abrazás, cuando te beso, cuando nos reímos de lo que sea, cuando hablamos en serio, cuando no te digo ni me decís nada.
Pero sobre todo, soy feliz cuando te veo sonreír. Cuando sonreís.
Porque cuando sonreís se me borra el mundo y te veo a vos, nada más. Te veo a vos y a tu sonrisa, hermosa, larga, eterna. Y eso me hace muy feliz.
Me sonreís, te miro y sonreís, y no se acaba nunca, y no quiero que se acabe.
Quiero verte sonreir para siempre.
Opiniones personales sobre diversos temas. De vez en cuando, información que no se encuentra en otros lados (al menos no tan fácilmente). Puntos de vista individuales para las masas, interpretaciones varias sobre el mundo que nos rodea. En pocas palabras: sitio en el que se habla de la realidad. Realidad que es tan objetiva o subjetiva como cada uno la quiera o la pueda ver.
domingo, 19 de agosto de 2012
lunes, 13 de agosto de 2012
Opiniones versus hechos
Vos podés decir lo que quieras, yo puedo decir lo que quiera, el tipo del al lado tuyo también puede decir lo que quiera, el vecino de la otra cuadra también, el verdulero, el ferretero, el tornero y quien se te antoje.
Viva la libertad de expresión, que le dicen. Todos podemos opinar lo que queramos de lo que queramos.
Pero quisiera aclarar algo:
Una cosa es una opinión y otra cosa es un hecho.
Una opinión no se le niega a nadie, es casi como un vaso de agua. Pero las opiniones parten de hechos.
Nietzsche dijo (y acuerdo): "no existen hechos morales, sólo interpretaciones morales de los hechos". Esas interpretaciones morales son o por lo menos abarcan, creo yo, las opiniones. Pero también existen los hechos. Y la cosa es que si no tenemos los hechos en claro, nos vamos al pasto y todo se vuelve un sinsentido difícil de remontar.
Te pongo un ejemplo.
Si yo te muestro esto:
Viva la libertad de expresión, que le dicen. Todos podemos opinar lo que queramos de lo que queramos.
Pero quisiera aclarar algo:
Una cosa es una opinión y otra cosa es un hecho.
Una opinión no se le niega a nadie, es casi como un vaso de agua. Pero las opiniones parten de hechos.
Nietzsche dijo (y acuerdo): "no existen hechos morales, sólo interpretaciones morales de los hechos". Esas interpretaciones morales son o por lo menos abarcan, creo yo, las opiniones. Pero también existen los hechos. Y la cosa es que si no tenemos los hechos en claro, nos vamos al pasto y todo se vuelve un sinsentido difícil de remontar.
Te pongo un ejemplo.
Si yo te muestro esto:
Y te pido una opinión, vos me podés decir decir (ponele): "Este es un cepillo desagradable, inútil, inservible, seguro te arranca todos los pelos y encima es feo". O la contraria, da igual. "Es un cepillo hermoso, seguro peina re bien, me encanta el color, las cerdas y la forma ergonómica (?)"
En cualquiera de los casos, me estás dando tu opinión respecto del cepillo. Yo puedo opinar distinto, o no, da igual. Más allá de concordancias o discordancias, eso que me dijiste es tu opinión.
Pero si yo te muestro esa misma imagen y vos me decís: "Es una cabra"
Houston, tenemos un problema.
Porque -sabelo- eso no es una cabra, es un cepillo. Cepillo del cual vos podés tener la opinión que quieras (no es que se pueda opinar mucho de eso, es más bien a modo explicativo), pero ES - UN - CEPILLO, y si no nos ponemos de acuerdo ni siquiera en eso, quiere decir que alguno de los dos no entendió el hecho, lo que la cosa es, el objeto del cual estamos opinando.
Para poner un ejemplo un poco más entendible, algo así me pasa cuando alguien arranca una frase diciendo: "porque esta dictadura K..."
Wooaaa, paremos un poquito, retrocedamos al punto cero. Vos podés opinar lo que quieras de este gobierno. Cosas malas, malísimas, si querés. Lo que digas será tu opinión. Pero no es un hecho que este gobierno sea una dictadura (WTF), por más que vos "lo creas" o "lo sientas" así. No es un hecho por la sencilla razón de que no es verdad.
Este gobierno es un gobierno democrático, elegido en elecciones libres por la mayoría del pueblo. Excelente, bueno, malo, mejor, peor, malísimo, diabólico, lo que quieras. Pero es un gobierno democrático.
Así como ese cepillo de más arriba es un cepillo, y no una cabra.
Así como Macri aceptó los Subtes. Igual, igualito.
Vos podés opinar que el Jefe de Gobierno estuvo bien en aceptarlos, que estuvo mal, que le convenía o no, lo que quieras. Lo que no me podés negar es el hecho de que los aceptó. Porque -y acá vamos de vuelta- eso no es una opinión, sino un hecho.
El acta acuerdo no deja demasiadas dudas al respecto. Ella dice textualmente lo siguiente:
La Ciudad ratifica en este acto la decisión de aceptar la transferencia de la Concesión de la Red de Subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires
Y no lo dice en un rinconcito oscuro del acuerdo y con letra chica. Es lo primero que dice, y es el punto entero, lo copié tal cual, hasta la última coma.
No es un texto complicado de entender el que firmó Macri. No tiene palabras grandilocuentes ni conceptos enredados. Es bien simple el acuerdo, y en él dice claramente que el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires acepta la transferencia de los Subterráneos de dicha ciudad.
No dice que acepta el inicio de la transferencia, no dice que acepta la transferencia "a condición de que", no dice que la semi acepta, no dice que acepta ciertas cosas sí y otras no.
Dice que acepta la transferencia de los Subtes. Toda, entera, de principio a fin y a partir del día 3 de Enero de 2012.
Eso es lo que dice.
Esos son los hechos.
Las opiniones serán las que sean, eso es otra cosa.
Las opiniones quedan afuera de los acuerdos legales. No son válidas a la hora de reconocer -o no, según sea el caso- los hechos. Son opiniones, nada más.
Acá hay un acuerdo que firmaron Nación y Ciudad. El acuerdo dice que Ciudad acepta la transferencia de los subtes.
No hay mucho más que discutir, creo yo.
Por si no me creen lo que les digo, les dejo el acta acuerdo para que la lean.
Las opiniones son una cosa.
Los hechos son otra.
PD importante:
Quisiera que se entienda que esta nota no habla del conflicto con los Metrodelegados, cuestión que considero muy importante, pero que no es el tema a tratar en este artículo. En todo caso, si es que alguien así me lo solicita, haré un escrito sobre eso también.
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viernes, 10 de agosto de 2012
La "música" y la música
Las radios y la mass media en general nos tiran todo el tiempo por la cabeza canciones que son pre hechas por un chango (o más) especializado en "hits". Una persona que compone a medida de lo que supone será el gusto de los histéricos jóvenes que comprarán en masa el disco de la multinacional para la cual compuso esas canciones y por lo cual le darán unos buenos morlacos, que no se comparan con los que recibirán los integrantes de la discográfica por el arduo trabajo de haber encontrado otro ídolo del cual exprimir millones de dólares.
A su vez, esas canciones de laboratorio son perpetradas en su mayoría por uno o más adolescentes o jóvenes adultos descerebrados con aspiraciones a ídolo pop, los cuales por un momento que puede durar más o menos tiempo, depende del producto y de la repercusión, llegan a creerse de verdad que son la reencarnación de Freddie Mercury si es que se paran adelante de un micrófono y berrean, de Jimmy Hendrix si es que se cuelgan una guitarra al hombro o de Jaco Pastorius si es que se hacen llamar bajistas. Pobres pendejos idiotas que ven en Disney o en Warner una mano amiga que los va a ayudar a triunfar por y a pesar de.
Piensan que el ratón orejudo o la gran W les va a dar una mano por su alto carisma y a pesar de su bajo talento. Y así, aceptan la mano que supuestamente los alimenta. No saben que al año (o dos, ponele), los mismos que los inventaron y les hicieron creer que les lamían las bolas todos los días les van a pegar una senda patada en el orto.
En el momento indicado.
Justo ahí cuando vean que los números no les dan, y se den cuenta que esa moda pasó de moda.
La industria es así
La industria es así, dicen. Y así es que gran parte de los pibitos se fuman a otros pibitos como Selena Gomez, Justin Bieber y Miley Cyrus.
Así como un tiempo antes de esos ídolos pop me tuve que fumar a los Jonas Brothers, porque mi hermana los escuchaba. Ahora, creo que si le pregunto, ya ni sabe quiénes son.
Pero ojo!!! Que no sólo los "referentes" adolescentes caen en la volteada. No, pebete. Hay de todo y para todos, y para todas las edades. Si de crear ídolos pedorros para vender se trata, los capanga de las discográficas y los medios la tienen clara.
No me voy a poner a nombrar bandas y/o solistas "mayores" porque no me interesa ni quisiera ganarme la antipatía de ningún grupo en particular, pero ustedes pueden adivinar los nombres... y hasta decírmelos, si quieren.
La cosa es que lo saben. Y lo saben tan bien que nos los venden. Y nosotros los compramos.
Idolos de barro.
Música de cartón.
Música de mierda, en realidad. O sea, hablemos claro, no jodamos. La industria será como será pero la música de mierda sigue siendo música de mierda, y la buena música sigue siendo buena música. Que nos vendan mierda todo el tiempo no quiere decir que no reconozcamos lo bueno, y tampoco quiere decir que no haya NADA bueno.
Lo hay, si es que uno quiere buscar.
Como siempre, supongo. Como en todo... supongo también.
Creo que a la hora de dividir aguas, hay "música" y música.
Ustedes sabrán cuál es la que les gusta, y sabrán también en que categoría ubicar cada cosa que escuchan.
Yo, por lo pronto, me quedo con los clásicos como Pink Floyd, King Crimson, The Police. Y con los un poco más actuales, cómo no, Radiohead, Coldplay. O con los de los 90', como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden. O con los que nunca pasan de moda, Red Hot Chili Peppers. O con los locos de Vampire Weekend, esos son de ahora, y son una masa.
Me quedo con todos esos. Esos (y tantos más) para mí no son "música". Son música, con todas las letras.
A su vez, esas canciones de laboratorio son perpetradas en su mayoría por uno o más adolescentes o jóvenes adultos descerebrados con aspiraciones a ídolo pop, los cuales por un momento que puede durar más o menos tiempo, depende del producto y de la repercusión, llegan a creerse de verdad que son la reencarnación de Freddie Mercury si es que se paran adelante de un micrófono y berrean, de Jimmy Hendrix si es que se cuelgan una guitarra al hombro o de Jaco Pastorius si es que se hacen llamar bajistas. Pobres pendejos idiotas que ven en Disney o en Warner una mano amiga que los va a ayudar a triunfar por y a pesar de.
Piensan que el ratón orejudo o la gran W les va a dar una mano por su alto carisma y a pesar de su bajo talento. Y así, aceptan la mano que supuestamente los alimenta. No saben que al año (o dos, ponele), los mismos que los inventaron y les hicieron creer que les lamían las bolas todos los días les van a pegar una senda patada en el orto.
En el momento indicado.
Justo ahí cuando vean que los números no les dan, y se den cuenta que esa moda pasó de moda.
La industria es así
La industria es así, dicen. Y así es que gran parte de los pibitos se fuman a otros pibitos como Selena Gomez, Justin Bieber y Miley Cyrus.
Así como un tiempo antes de esos ídolos pop me tuve que fumar a los Jonas Brothers, porque mi hermana los escuchaba. Ahora, creo que si le pregunto, ya ni sabe quiénes son.
Pero ojo!!! Que no sólo los "referentes" adolescentes caen en la volteada. No, pebete. Hay de todo y para todos, y para todas las edades. Si de crear ídolos pedorros para vender se trata, los capanga de las discográficas y los medios la tienen clara.
No me voy a poner a nombrar bandas y/o solistas "mayores" porque no me interesa ni quisiera ganarme la antipatía de ningún grupo en particular, pero ustedes pueden adivinar los nombres... y hasta decírmelos, si quieren.
La cosa es que lo saben. Y lo saben tan bien que nos los venden. Y nosotros los compramos.
Idolos de barro.
Música de cartón.
Música de mierda, en realidad. O sea, hablemos claro, no jodamos. La industria será como será pero la música de mierda sigue siendo música de mierda, y la buena música sigue siendo buena música. Que nos vendan mierda todo el tiempo no quiere decir que no reconozcamos lo bueno, y tampoco quiere decir que no haya NADA bueno.
Lo hay, si es que uno quiere buscar.
Como siempre, supongo. Como en todo... supongo también.
Creo que a la hora de dividir aguas, hay "música" y música.
Ustedes sabrán cuál es la que les gusta, y sabrán también en que categoría ubicar cada cosa que escuchan.
Yo, por lo pronto, me quedo con los clásicos como Pink Floyd, King Crimson, The Police. Y con los un poco más actuales, cómo no, Radiohead, Coldplay. O con los de los 90', como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden. O con los que nunca pasan de moda, Red Hot Chili Peppers. O con los locos de Vampire Weekend, esos son de ahora, y son una masa.
Me quedo con todos esos. Esos (y tantos más) para mí no son "música". Son música, con todas las letras.
sábado, 21 de julio de 2012
Si tenés enemigos... ¿estás haciendo las cosas bien?
Dichos, frases, conceptos... tenemos miles. Desde "una golondrina no hace verano" hasta "todos los negros juegan bien al basket". Palabras y generalizaciones de la sabiduría popular que repetimos a veces hasta el cansancio.
Si no tienes enemigos ni detractores, es que algo estás haciendo mal.
Y viste cómo es esto, el lenguaje -parte de la cultura- está en movimiento constante. Siempre se están armando nuevas frases, dichos, máximas, como las quieran llamar.
Y si bien les digo que algunas me parecen buenas para ilustrar determinados conceptos, también les comento que con otras no estoy de acuerdo. Algunas veces, porque no expresan la universalidad que querrían. Y otras, porque son un cuento más grande que la Biblia.
Pero hay una en particular que considero una de las más falaces de todas, en especial por la banalidad con que se la usa. Una frase que -no sé bien por qué- estoy leyendo bastante este último tiempo.
La frasecita en cuestión es esta:
Si no tienes enemigos ni detractores, es que algo estás haciendo mal.
O su otra versión, que en realidad dice lo mismo pero con el opuesto: si tienes enemigos, quiere decir que estás haciendo las cosas bien.
Qué idiotez mayúscula, déjenme que les diga. ¿O sea que, para medir cuán bien alguien hace las cosas, nos tenemos que fijar en si hay gente que odia a ese alguien?
Bueno, para empezar, yo tengo un par de ejemplos que contradicen flagrantemente esa teoría.
El Negro Olmedo. No conozco persona en el mundo que haya hablado o hable mal de Olmedo. Al contrario, todo lo que se dice de él, lo pinta como un tipazo. Y no me van a decir que el Negro hacía las cosas mal...
Juan Alberto Badía. Otro adorado por todos. No vas a encontrar una sola persona que le tire barro, y sin embargo, el tipo fue un grande en lo suyo.
Roberto Fontanarrosa. Otro genio, que hizo las cosas más que bien. Y otra persona de la que nadie habla mal.
Vale aclarar que de estas tres personas se hablaba bien cuando estaban vivos. Vieron que está eso de que un chango se muere e instantáneamente pasa a ser un tipazo, así por obra y gracia de la muerte que a todos abuena (?). Pero en estos casos, las palabras hacia ellos fueron buenas genuinamente desde siempre.
Pero saquemos a un lado los ejemplos y centrémonos en la idea en sí.
Estoy de acuerdo en que hay ocupaciones/profesiones/trabajos, acciones, hechos, opiniones que son propensos a generar discordia. Es cierto que -ponele- un político gobernante va a tomar ciertas medidas de acuerdo a su ideología, y es altamente improbable que esas medidas le caigan bien a todos, por una cuestión lógica de intereses de ciertas partes que entran en conflicto.
Si cuando hay un gobierno o un gobernante que hace bien las cosas, en beneficio de su pueblo, para bien de las mayorías, si cuando pasa eso alguien se convierte en su "enemigo", ese alguien es un HDP. Y si un HDP es tu enemigo, pues genial, porque ahí sí quiere decir que estás haciendo bien las cosas.
¿Pero trasladar eso a todos los órdenes de la vida? No lo creo.
Si sos un racista de mierda, y te ganás enemigos por eso, no vas a ser un buen tipo sólo porque "tenés detractores". Seguís siendo un racista y, por ende, una porquería de persona.
Si sos un defensor de genocidas (cualquiera sea) y encontrás que hay gente que no te quiere, no vas a ser un ciudadano modelo por el simple hecho de que alguien te dijo "mala gente", vas a seguir siendo una basura.
Si sos un gil que, porque te tragaste la frase entera y sin anestesia, te la pasás queriendo "generar controversia", por más enemigos que tengas vas a seguir siendo un gil. No vas a ser un iluminado.
El tener "enemigos" o "detractores" no quiere necesariamente decir algo bueno. Así como generalidad, digo. Hay veces que cierta gente tiene enemigos por los cuatro costados, y eso no significa que esa gente esté haciendo las cosas de manera correcta. Si así fuera, videla, Hitler, Charles Manson y no sé cuántos más habrían hecho las cosas excelentemente bien. Y, convengamos, ninguno de esos ejemplos es el caso.
Tener "enemigos" sólo indica que lo que hacés o decís le jode a alguien, a una o más personas.
De ahí a que ese alguien -y no vos- sea el equivocado, hay un largo trecho.
De ahí a que ese alguien -y no vos- sea el equivocado, hay un largo trecho.
viernes, 20 de julio de 2012
Tuqui, el bonapartista ateniense burócrata aventurerista... (?)
Aventurerismo
Ateniense
Burócrata
Bonapartista
Palabras que te dicen los troskos. Siempre que encuentres una palabra que te suene torcida, rara, al pedo, esa te la dijo un trosko, no lo dudes.
"Ateniense" (ponele) te dice un buen trosko, así de la nada. Y esa cosa que te acaba de decir resulta que para él es una palabra re común, viste.
Resulta que todos esos (y más) son términos muy usados entre los amigos troskos de Argentina. Gente rara si las hay, che.
Te lanzan un "eh vos, bonapartista", por ejemplo. Como si te dijeran "eh vos, rockero".
No sé bien qué onda. Y en cierta medida está bien que así sea. Digo, quién quiere realmente saber palabras que no sirven para nada. Después de todo, son cosas que usan sólo ellos, los cuatro pelotudos que conforman el troskismo (lo de cuatro es descriptivo, lo de pelotudos...).
Entre troskos no hay cornadas, para un dicho trosko no hay nada mejor que otro dicho trosko... esto es: ente ellos se entienden.
El tema es que, por alguna extraña razón que escapa a cualquier lógica, creen que el mundo todo los entiende... pero no, no es así. Aunque ellos crean tener la verdad revelada de la vida, lo cierto es que el mundo los mira casi con cara de asombro.
Encima, los 4 partidos que siempre se dividen en 5, dicen vocablos similares, y sueñan con que alguien -ALGUIEN, aunque sea- afuera de su círculo-secta entienda de qué putas están hablando.
Pero no. Nadie entiende y todos los miran con cara de WTF.
Quizás sea por eso que sacan el 2% en cada elección en la que se presentan. Porque no los entienden. A pesar que ellos son y traen la verdad para el movimiento obrero, para la clase trabajadora. Estaría bueno preguntarse por qué la clase trabajadora no les da ni cinco de pelotas, no?
Será que nadie los entiende porque, en realidad, no representan a nadie.
Pero bueno, no nos desviemos del tema en sí.
El tema en sí es que hay personas y personajes que parecieran hablar en clave.
Hablen normal, NOR-MAL, y van a ver como el mundo les responde.
Ojo, les puede responder un "andá a cagar" grande como una casa.
Pero por lo menos, van a saber que es una respuesta lógica a un planteo lógico.
Hablen en castellano, salames, esto es.
miércoles, 11 de julio de 2012
Lo que no gusta, se abandona
Qué pensamiento feo tiene alguna gente con respecto a algunas cosas.
Estaba leyendo hace un rato una noticia: la misma hablaba sobre un conflicto que está ocurriendo en el Colegio Carlos Pellegrini y en el Nacional Buenos Aires, en los cuales, un grupo de alumnos decidió tomar dichos establecimientos. Lo que piden los chicos es un buffet y una fotocopiadora, y reclaman que el bar sea financiado enteramente con presupuesto de la UBA.
Acá pueden leer la noticia con más detenimiento:
Toma del Pellegrini
El reclamo les puede parecer justo o no, pueden pensar que la medida está bien o es exagerada, lo que sea. Ese es otro tema que no es el que quiero abordar en esta publicación.
Lo que me llamó la atención fueron un par de comentarios referidos a la nota.
Los comentarios son los siguientes:
Si no te gusta como se administra el colegio, tenes la puerta de salida habilitada.
Aprendiendo desde chicos a paralizar las instituciones.
Había más comentarios de ese tipo, no los voy a poner a todos porque -lamentablemente- me queda un artículo de 2 Km de largo... mínimo.
Pero eso fue lo que me llevó a pensar la frase que inaugura este escrito, aunque en honor a la verdad, lo primero que pensé fue más bien "qué pensamiento choto que tienen estos tipos de la vida".
O sea que -para empezar- un reclamo en una institución no es más que una mera ley de oferta-demanda: si no te gusta lo que te ofrecen, andate. Buscá una oferta que te guste más. Como si una lucha (por pequeña que te parezca, por injusta que te suene) se redujera a un mero "elegir entre productos".
¿Qué es esto de "si no estás conforme con algo, tomátelas"? Ese pensamiento de "si algo se te hace injusto, abandonalo y buscá otro hueco en donde te sientas mejor".
Una lucha, un reclamo, no es equiparable a irte al kiosco de la otra cuadra porque en este te cobran más caro el alfajor. Qué pensamiento mercantilista, qué idea chata y atroz de creer que los reclamos son innecesarios porque "el mercado se regula solo". La educación -y todo lo que entre en ella- no es ni debe ser jamás "un mercado", no estamos hablando de un alfajor.
Qué decir de otra arista que tiene ese concepto. "Si no te gusta, andate" me suena tan parecido a "si sos un sucio comunista, andate a Cuba" que me da cosa.
(Así como al pasar... a todos aquellos que rajan tan fácilmente del país a la gente, les cabría un sendo "si sos un sorete conserva, andate a EEUU". Digo, por qué no).
Pero volvamos a la idea. El decir "si no te cabe la que hay, andate" es más o menos como decir lo que comenté más arriba.
Cuando uno pelea conquistas no se va. A ningún lado se va. Porque lo que uno quiere es cambiar lo injusto por lo justo. Esa es la idea de cualquier protesta. Ya sea cortar una calle, realizar una manifestación, hacer un paro... o tomar un colegio. El fin es cambiar lo injusto por lo justo. Y cuando se trata de eso, lo que menos hay que hacer es abandonar e irse.
¿Qué habría hecho gente como Belgrano, por ejemplo, si hubiera reducido su vida a la "ley de oferta y demanda"? ¿O si hubiera pensado que las cosas no se pueden cambiar, que los destinos no se pueden torcer? El país estaba en manos de los españoles. "Si no te gusta que haya un Virrey, andate a otro país, cabeza".
Qué distinto habría sido todo, ¿no?
Está bien, quizás la comparación sea por demás exagerada. Pero la semilla es la misma.
Ninguna lucha es pequeña, en tanto el luchador esté a la altura de las circunstancias.
¿Qué ámbito de lucha le vas a pedir a un pibe de 14, 15, 16 años? La escuela es su lugar, el pedazo de mundo en el que pelea por lo que le parece justo. Es sólo lógico que sus protestas se centren en su escuela.
Lo cual me lleva directamente a la naturaleza del segundo comentario:
"Aprendiendo desde chicos a paralizar las instituciones". Otro pensamiento choto.
Esta gente que comenta este tipo de cosas, tipo Feinman el malo... ¿piensan acaso que uno no es una persona antes de salir del colegio secundario? ¿Que uno no piensa, siente, acciona y pelea por lo que cree justo si es menor de edad?
La verdad creo que este tipo de gente piensa que los pibes tienen derechos, pero sólo los que los adultos les conceden. Y guay de reclamar un poco más, pendejo de mierda, eh?? Esperá a cumplir los 18, antes de eso callate la boca y obedecé.
La actividad ciudadana, la conciencia, el decir no a lo injusto, comienza mucho antes de la edad legal.
De hecho, si no tenemos ese pensamiento en la edad en que vamos a la escuela, probablemente no lo tengamos durante el resto de nuestra vida adulta.
Por todo eso y más, es que yo celebro la actitud de esos pibes. Más allá de si estoy de acuerdo o no con el reclamo puntual. Lo que me alegra no es si hay o no una fotocopiadora en el Pellegrini, lo que me alegra es saber que esos pendejos están luchando por torcer el destino, por transformar lo que a ellos les parece injusto en justo.
Y sepan que eso que están haciendo es ni más ni menos que militancia.
Sí, militancia.
No hace falta estar en un partido político o una orga para militar.
Y no hay nada de malo en esa palabra, aunque los dueños de la moral y las buenas costumbres (que frecuentemente son también los dueños de grandes empresas que detentan el poder) nos lo quieran hacer creer, para que no "hagamos quilombo" por nada.
Y entonces ellos hagan lo que quieran.
Como siempre lo han hecho.
Siempre, por supuesto, que todos nosotros se lo hemos permitido.
Estaba leyendo hace un rato una noticia: la misma hablaba sobre un conflicto que está ocurriendo en el Colegio Carlos Pellegrini y en el Nacional Buenos Aires, en los cuales, un grupo de alumnos decidió tomar dichos establecimientos. Lo que piden los chicos es un buffet y una fotocopiadora, y reclaman que el bar sea financiado enteramente con presupuesto de la UBA.
Acá pueden leer la noticia con más detenimiento:
Toma del Pellegrini
El reclamo les puede parecer justo o no, pueden pensar que la medida está bien o es exagerada, lo que sea. Ese es otro tema que no es el que quiero abordar en esta publicación.
Lo que me llamó la atención fueron un par de comentarios referidos a la nota.
Los comentarios son los siguientes:
Si no te gusta como se administra el colegio, tenes la puerta de salida habilitada.
Aprendiendo desde chicos a paralizar las instituciones.
Había más comentarios de ese tipo, no los voy a poner a todos porque -lamentablemente- me queda un artículo de 2 Km de largo... mínimo.
Pero eso fue lo que me llevó a pensar la frase que inaugura este escrito, aunque en honor a la verdad, lo primero que pensé fue más bien "qué pensamiento choto que tienen estos tipos de la vida".
O sea que -para empezar- un reclamo en una institución no es más que una mera ley de oferta-demanda: si no te gusta lo que te ofrecen, andate. Buscá una oferta que te guste más. Como si una lucha (por pequeña que te parezca, por injusta que te suene) se redujera a un mero "elegir entre productos".
¿Qué es esto de "si no estás conforme con algo, tomátelas"? Ese pensamiento de "si algo se te hace injusto, abandonalo y buscá otro hueco en donde te sientas mejor".
Una lucha, un reclamo, no es equiparable a irte al kiosco de la otra cuadra porque en este te cobran más caro el alfajor. Qué pensamiento mercantilista, qué idea chata y atroz de creer que los reclamos son innecesarios porque "el mercado se regula solo". La educación -y todo lo que entre en ella- no es ni debe ser jamás "un mercado", no estamos hablando de un alfajor.
Qué decir de otra arista que tiene ese concepto. "Si no te gusta, andate" me suena tan parecido a "si sos un sucio comunista, andate a Cuba" que me da cosa.
(Así como al pasar... a todos aquellos que rajan tan fácilmente del país a la gente, les cabría un sendo "si sos un sorete conserva, andate a EEUU". Digo, por qué no).
Pero volvamos a la idea. El decir "si no te cabe la que hay, andate" es más o menos como decir lo que comenté más arriba.
Cuando uno pelea conquistas no se va. A ningún lado se va. Porque lo que uno quiere es cambiar lo injusto por lo justo. Esa es la idea de cualquier protesta. Ya sea cortar una calle, realizar una manifestación, hacer un paro... o tomar un colegio. El fin es cambiar lo injusto por lo justo. Y cuando se trata de eso, lo que menos hay que hacer es abandonar e irse.
¿Qué habría hecho gente como Belgrano, por ejemplo, si hubiera reducido su vida a la "ley de oferta y demanda"? ¿O si hubiera pensado que las cosas no se pueden cambiar, que los destinos no se pueden torcer? El país estaba en manos de los españoles. "Si no te gusta que haya un Virrey, andate a otro país, cabeza".
Qué distinto habría sido todo, ¿no?
Está bien, quizás la comparación sea por demás exagerada. Pero la semilla es la misma.
Ninguna lucha es pequeña, en tanto el luchador esté a la altura de las circunstancias.
¿Qué ámbito de lucha le vas a pedir a un pibe de 14, 15, 16 años? La escuela es su lugar, el pedazo de mundo en el que pelea por lo que le parece justo. Es sólo lógico que sus protestas se centren en su escuela.
Lo cual me lleva directamente a la naturaleza del segundo comentario:
"Aprendiendo desde chicos a paralizar las instituciones". Otro pensamiento choto.
Esta gente que comenta este tipo de cosas, tipo Feinman el malo... ¿piensan acaso que uno no es una persona antes de salir del colegio secundario? ¿Que uno no piensa, siente, acciona y pelea por lo que cree justo si es menor de edad?
La verdad creo que este tipo de gente piensa que los pibes tienen derechos, pero sólo los que los adultos les conceden. Y guay de reclamar un poco más, pendejo de mierda, eh?? Esperá a cumplir los 18, antes de eso callate la boca y obedecé.
La actividad ciudadana, la conciencia, el decir no a lo injusto, comienza mucho antes de la edad legal.
De hecho, si no tenemos ese pensamiento en la edad en que vamos a la escuela, probablemente no lo tengamos durante el resto de nuestra vida adulta.
Por todo eso y más, es que yo celebro la actitud de esos pibes. Más allá de si estoy de acuerdo o no con el reclamo puntual. Lo que me alegra no es si hay o no una fotocopiadora en el Pellegrini, lo que me alegra es saber que esos pendejos están luchando por torcer el destino, por transformar lo que a ellos les parece injusto en justo.
Y sepan que eso que están haciendo es ni más ni menos que militancia.
Sí, militancia.
No hace falta estar en un partido político o una orga para militar.
Y no hay nada de malo en esa palabra, aunque los dueños de la moral y las buenas costumbres (que frecuentemente son también los dueños de grandes empresas que detentan el poder) nos lo quieran hacer creer, para que no "hagamos quilombo" por nada.
Y entonces ellos hagan lo que quieran.
Como siempre lo han hecho.
Siempre, por supuesto, que todos nosotros se lo hemos permitido.
domingo, 8 de julio de 2012
ESTO es a lo que yo llamo "izquierda"
Yo siempre creí que simpatizaba con la izquierda. Y que, más allá de algunas diferencias, estaba bastante de acuerdo con ella y el ideario que sostiene.
Esto es: creía que estaba de acuerdo aunque no del todo. Si así fuera, integraría alguna de esas fracciones, que se dividen en innumerables partidos acá en Argentina.
Pero no, no integro nada de eso. No soy de izquierda per se, y en honor a la verdad nunca me consideré como tal.
Yo soy Peronista.
Pero lo que sí, es que siempre fui bastante afecto a pensamientos de izquierda, ese bastante que te hace sonreír cuando alguien te habla de "los zurdos".
Siempre los consideré "amigos", por decirlo de algún modo.
Boé... "siempre". La verdad es que ese "siempre" se vio truncado al conocer las ideas, pensamientos y acciones de algunos partidos autodenominados "de izquierda".
Y así pasé de mirar a "la izquierda" con simpatía, agrado, y hasta con una gran cuota de acuerdo, a mirarla de reojo. Y más que de reojo, a mirarla con desconfianza (mucha).
Y así transcurrió el tiempo, cada vez más desencantado, cada vez más desconfiado de esa izquierda que siempre me había parecido copada y ahora me resultaba incomprensible y al mismo tiempo inadmisible.
Pero hoy, un amigo comunista me hizo recuperar la fe en ella.
¿Y cómo fue que pasó esto?
Exactamente de esta manera
(Censuro... sí, "censuro" :P algunas referencias que no hacen al tema)
Seguimos hablando y y la verdad no tenía idea que era Comunista el amigo. Sabía que era de izquierda, pero no sabía que pertenecía a ese partido
Realmante muy buena la conversación con el amigo. Posta que me hizo volver a creer en que no toda la izquierda está tan desorientada, tan perdida como lo que estuve percibiendo desde hace un tiempo.
Relatos de un amigo comunista (si eso no izquierda, la izquiera dónde está. ¿no?).
Ah!!! Y la secuencia que acaban de leer no es "robada" ni publicada sin consentimiento. Anted de hacerlo, le pregunté si me lo permitía.
;)
Abrazos!!!
domingo, 1 de julio de 2012
Inflación: ese cuco tan temido
El otro día, leí por ahí esta pregunta:
¿Qué me dicen de nuestra inflación? ¿Por qué es buena? ¿Por qué es mala?
Creo que no se puede responder a la pregunta puntual de por qué la inflación es buena o mala.
No sin antes antes preguntarse otra cosa: ¿la inflación es buena o mala?
Después saldrá el por qué, que es una explicación a la primera pregunta.
Aviso de antemano que no soy economista, así que mi opinión es la de un completo amateur. Pero bueno, la digo igual.
En Argentina, cada vez que escuchamos la palabra "inflación" se nos paran hasta los pelos del culo.
¿Por qué es eso?
Yo creo que es por la experiencia que tuvimos a lo largo de las últimas décadas.
Sólo basta remontarse a mediados de los '80 y recordar los años de Alfonsín, en los que el índice inflacionario llegaba al 1500% anual.
Si, amigos, no estoy jodiendo. Mil quinientos, la cifra es correcta. Cualquiera que tenga más de 30-40 años, recordará lo que era ir al supermercado a la mañana y encontrar el azúcar a $1 (ponele), y volver a la tarde del mismo día y verla a $1,50.
Hiperinflación al palo. Esa fue una de las cosas que caracterizó al gobierno de don Raúl Alfonsín.
Después vino Menem (todos los huevos todos, todas las gomas todas), que fue el que "dolarizó" la economía, y pongo esa palabra entre comillas sólo porque no pasamos a tener el dólar como moneda oficial, nada más. Y bueno, pasó lo que todos sabemos, que tuvo como corolario la crisis de De La Rúa, quien no hizo más que seguir con las políticas menemistas de los '90 y así nos terminó de hundir. Fue sólo una cuestión de suerte y tiempo que el quilombo no le haya explotado al Turco.
Pero la cosa es que por haber vivido una hiperinflación feroz durante años, nos quedó lo que yo le llamo el reflejo de la vaca. La misma memoria emotiva, esa que hace que si te pateó una vaca, a partir de ese momento le tengas terror a todas las vacas que se te crucen en el camino.
Lo mismo nos pasó con la inflación.
Hoy vemos que algo -lo que sea- sube de precio y ya entramos en un espiral histérico de proporciones épicas.
Memoria emotiva, ya les digo.
Y en medio de esa memoria emotiva, vemos a algunos ciudadanos diciendo cosas como:
En el 2005 la leche estaba $2. Hoy, esa misma leche está $6.
Indignados, espantados, remontándose a las épocas de 1500% de inflación, para corrernos (o estando convencidos de eso) con el cuco inflacionario.
No tienen en cuenta, por supuesto, que los sueldos pasaron de $350 a $2.000 en este lapso de tiempo. Esa variable no la incluyen. Sólo contemplan la inflación de los precios, nunca la de los sueldos.
Pero volvamos al tema central.
¿Es la inflación buena o mala para un país?
Y la respuesta es:
Depende.
Si, mis queridos y queridas. Como casi todo en la vida, depende.
¿Y de qué depende? Bueno, de un par de cosas, las causas y consecuencias son múltiples.
Lo que les puedo decir al respecto (y siempre recordando que no soy economista) es:
1. Un país con 0% de inflación, es un país estancado, que no crece. Un país que está en cero en cuanto a su crecimiento y desarrollo.
2. Un país con hiper inflación, significa que los ingresos de los trabajadores tienen cada vez menor valor con respecto al poder de consumo en un plazo extremadamente corto. Lo cual genera una disminución del mercado interno, ya que la gente deja de comprar cosas y por ende deja de invertir en el país, ya sea con sus compras diarias como con sus apuestas a futuro (créditos e inversiones).
3. Un país con deflación (inflación negativa), es un país que entró en recesión. Y ya sabemos lo que recesión quiere decir y a lo que nos conduce: disminución del consumo, ajuste, despidos (masivos en casi todos los casos), baja de sueldos. "Enfriamiento de la economía", que le dicen.
Entoces:
Si no tenemos inflación, eso quiere decir que el país está estancado. Perjudicial para todos.
Si tenemos deflación, entramos en recesión. También perjudicial para todos
Si tenemos hiperinflación, el poder adquisitivo cae abruptamente. Una vez más, perjudicial para todos y todas.
La pregunta inicial -creo- comienza a responderse.
Tal pareciera que, si tanto la deflación como la hiperinflación son malas, lo mejor es un término medio: inflación, pero moderada. Eso significaría que el país crece, a la vez que sus habitantes no pierden poder adquisitivo. Como consecuencia, no cae el mercado interno y por lo tanto, el país crece. Y por ende, sus habitantes y su nivel de vida.
Respondiendo a la pregunta inicial
¿Qué me dicen de nuestra inflación? ¿Por qué es buena? ¿Por qué es mala?
Nuestra inflación, para empezar, no es excesiva. Por más que varios se indignen con lo que digo.
No es una animalada que la inflación de Argentina sea de aproximadamente un 20% anual*. No es hiperinflación, ni se le acerca, seamos serios.
La inflación no es algo malo, no es un cuco, no es la perdición de un país cuando se da en porcentajes normales.
Al contrario, decir que hay deflación es algo perjudicial, porque eso significa que hay recesión. Tener inflación significa que se está creciendo, mientras que tener deflación significa que se está ajustando.
Nuevamente repito que no soy economista.
Pero hay ciertas cosas que son cuestión de pura lógica, y por eso es que las expreso.
Como esto que les acabo de comentar.
*Varios índices privados indican que la inflación se ubica entre el 25 y 30%. Ustedes disculpen que no les crea demasiado, pero yo me guío por los bancos. Los bancos privados ofrecen créditos con tasas de entre 14% y 18%. Sería muy tonto de parte de ellos prestar dinero a ese porcentaje sabiendo que la "inflación" es el doble.
¿No creen?
¿Qué me dicen de nuestra inflación? ¿Por qué es buena? ¿Por qué es mala?
Creo que no se puede responder a la pregunta puntual de por qué la inflación es buena o mala.
No sin antes antes preguntarse otra cosa: ¿la inflación es buena o mala?
Después saldrá el por qué, que es una explicación a la primera pregunta.
Aviso de antemano que no soy economista, así que mi opinión es la de un completo amateur. Pero bueno, la digo igual.
En Argentina, cada vez que escuchamos la palabra "inflación" se nos paran hasta los pelos del culo.
¿Por qué es eso?
Yo creo que es por la experiencia que tuvimos a lo largo de las últimas décadas.
Sólo basta remontarse a mediados de los '80 y recordar los años de Alfonsín, en los que el índice inflacionario llegaba al 1500% anual.
Si, amigos, no estoy jodiendo. Mil quinientos, la cifra es correcta. Cualquiera que tenga más de 30-40 años, recordará lo que era ir al supermercado a la mañana y encontrar el azúcar a $1 (ponele), y volver a la tarde del mismo día y verla a $1,50.
Hiperinflación al palo. Esa fue una de las cosas que caracterizó al gobierno de don Raúl Alfonsín.
Después vino Menem (todos los huevos todos, todas las gomas todas), que fue el que "dolarizó" la economía, y pongo esa palabra entre comillas sólo porque no pasamos a tener el dólar como moneda oficial, nada más. Y bueno, pasó lo que todos sabemos, que tuvo como corolario la crisis de De La Rúa, quien no hizo más que seguir con las políticas menemistas de los '90 y así nos terminó de hundir. Fue sólo una cuestión de suerte y tiempo que el quilombo no le haya explotado al Turco.
Pero la cosa es que por haber vivido una hiperinflación feroz durante años, nos quedó lo que yo le llamo el reflejo de la vaca. La misma memoria emotiva, esa que hace que si te pateó una vaca, a partir de ese momento le tengas terror a todas las vacas que se te crucen en el camino.
Lo mismo nos pasó con la inflación.
Hoy vemos que algo -lo que sea- sube de precio y ya entramos en un espiral histérico de proporciones épicas.
Memoria emotiva, ya les digo.
Y en medio de esa memoria emotiva, vemos a algunos ciudadanos diciendo cosas como:
En el 2005 la leche estaba $2. Hoy, esa misma leche está $6.
Indignados, espantados, remontándose a las épocas de 1500% de inflación, para corrernos (o estando convencidos de eso) con el cuco inflacionario.
No tienen en cuenta, por supuesto, que los sueldos pasaron de $350 a $2.000 en este lapso de tiempo. Esa variable no la incluyen. Sólo contemplan la inflación de los precios, nunca la de los sueldos.
Pero volvamos al tema central.
¿Es la inflación buena o mala para un país?
Y la respuesta es:
Depende.
Si, mis queridos y queridas. Como casi todo en la vida, depende.
¿Y de qué depende? Bueno, de un par de cosas, las causas y consecuencias son múltiples.
Lo que les puedo decir al respecto (y siempre recordando que no soy economista) es:
1. Un país con 0% de inflación, es un país estancado, que no crece. Un país que está en cero en cuanto a su crecimiento y desarrollo.
2. Un país con hiper inflación, significa que los ingresos de los trabajadores tienen cada vez menor valor con respecto al poder de consumo en un plazo extremadamente corto. Lo cual genera una disminución del mercado interno, ya que la gente deja de comprar cosas y por ende deja de invertir en el país, ya sea con sus compras diarias como con sus apuestas a futuro (créditos e inversiones).
3. Un país con deflación (inflación negativa), es un país que entró en recesión. Y ya sabemos lo que recesión quiere decir y a lo que nos conduce: disminución del consumo, ajuste, despidos (masivos en casi todos los casos), baja de sueldos. "Enfriamiento de la economía", que le dicen.
Entoces:
Si no tenemos inflación, eso quiere decir que el país está estancado. Perjudicial para todos.
Si tenemos deflación, entramos en recesión. También perjudicial para todos
Si tenemos hiperinflación, el poder adquisitivo cae abruptamente. Una vez más, perjudicial para todos y todas.
La pregunta inicial -creo- comienza a responderse.
Tal pareciera que, si tanto la deflación como la hiperinflación son malas, lo mejor es un término medio: inflación, pero moderada. Eso significaría que el país crece, a la vez que sus habitantes no pierden poder adquisitivo. Como consecuencia, no cae el mercado interno y por lo tanto, el país crece. Y por ende, sus habitantes y su nivel de vida.
Respondiendo a la pregunta inicial
¿Qué me dicen de nuestra inflación? ¿Por qué es buena? ¿Por qué es mala?
Nuestra inflación, para empezar, no es excesiva. Por más que varios se indignen con lo que digo.
No es una animalada que la inflación de Argentina sea de aproximadamente un 20% anual*. No es hiperinflación, ni se le acerca, seamos serios.
La inflación no es algo malo, no es un cuco, no es la perdición de un país cuando se da en porcentajes normales.
Al contrario, decir que hay deflación es algo perjudicial, porque eso significa que hay recesión. Tener inflación significa que se está creciendo, mientras que tener deflación significa que se está ajustando.
Nuevamente repito que no soy economista.
Pero hay ciertas cosas que son cuestión de pura lógica, y por eso es que las expreso.
Como esto que les acabo de comentar.
*Varios índices privados indican que la inflación se ubica entre el 25 y 30%. Ustedes disculpen que no les crea demasiado, pero yo me guío por los bancos. Los bancos privados ofrecen créditos con tasas de entre 14% y 18%. Sería muy tonto de parte de ellos prestar dinero a ese porcentaje sabiendo que la "inflación" es el doble.
¿No creen?
jueves, 28 de junio de 2012
La parábola del anti azul
Hay gente que es, bueno, así como muy férrea en sus cuestiones. No se necesita siquiera que tal cuestión sea de gran importancia, sólo se necesita que esa persona considere que así lo sea
Yo tenía un amigo así, Roberto, muy férreo en contra de algo, pero de algo muy trivial:
El color azul.
Vaya uno a saber por qué, pero odiaba ese color y a todo el que lo usara.
Como se imaginarán, odiaba aproximadamente al 99% de la población. Qué se yo, tenía ese pire el tipo. La cosa es que cada vez que alguien aparecía vistiendo algo de ese color, el flaco se sacaba.
“Vos sos un hijo de puta!!! Estás usando azul, sos un hijo de puta!!!”
Poco importaba que uno le dijera que trabajaba de colectivero y que el uniforme consistía en una camisa ni siquiera azul, sino celeste. No había caso. Para él, era un “azul lavado”, pero seguía siendo azul. Y uno seguía siendo un hijo de puta.
A mí casualmente me gusta mucho ese color, así que siempre era blanco (o azul... cuak) de sus bardeos y chicanas antiazules. “Claro, si a vos el azul te encanta, qué esperás”, me decía cada vez que le decía algo con lo que él no acordaba. “Ah, pero a vos te gusta el azul, después no te quejes”, me advertía. Y por supuesto, no faltaba el clásico “sos un defensor del azul, cómo no te da vergüenza, yo jamás usaría ese color horrible”.
Imaginarán mi sorpresa, entonces, el día que lo ví usando algo de color... azul.
Tantos años de cruzada roja, verde, amarilla, todo contra el azul, y resulta que ahora ese hijo de una gran lo estaba usando.
Por eso, el día que lo ví así, lo recontra cagué a puteadas.
Pero ni siquiera fue porque estuviera usando ese color, eh. Nono, no se confundan. Si hubiese sido otra persona, una que hubiera tenido el mismo raye ponele, que por algún extraño motivo no le gustaba el azul y, por ende, no lo usaba, pues allá él. Pero mi amigo no sólo no lo soportaba en él, sino que tampoco lo admitía en otros. Y juraba que él nunca lo usaría. Y bastardeaba a todo aquel que lo usara. Casi te hacía creer que el tipo era un altruista, y en algún punto te hacía sentir un toque de respeto, porque hasta parecía admirable su coherencia antiazulística. “Nunca un puto azul”, decía. Claro que pensabas ese tipo de cosas por escasos segundos, hasta que te dabas cuenta de la ridiculez de su postura. Pero unos segundos te hacía entrar.
Fue por eso que lo mandé al carajo. Después de tanto tiempo jodiendo con lo mismo, de correrme con ese bendito color, de decirme hijo de puta, él había entrado por la variante y se había puesto esa remera azul.
-No es por el color que me compré esta remera, es por el estampado, no la tenían en otro color, era la última que quedaba.
-¿Vos me estás jodiendo?
- En este caso el color es secundario, lo que importa es la inscripción, loco.
-¿Cómo que el color es secundario? ¿Me rompiste las pelotas con “el color” durante años y de repente ahora “es secundario”?
-Estás perdiendo de vista lo fundamental, que es el estampado, boludo. Yo no tengo la culpa de que no hubiese otro color, con el estampado estoy de acuerdo.
-ES UNA REMERA AZUL!!!
-Ese no es el punto, ¿no entendés que lo que importa es lo que dice en la remera? Qué interesa si es azul, verde, roja... lo fundamental es la inscripción.
-Pero por qué no te vas a la puta que te parió, Roberto!!!
Yo tenía un amigo así, Roberto, muy férreo en contra de algo, pero de algo muy trivial:
El color azul.
Vaya uno a saber por qué, pero odiaba ese color y a todo el que lo usara.
Como se imaginarán, odiaba aproximadamente al 99% de la población. Qué se yo, tenía ese pire el tipo. La cosa es que cada vez que alguien aparecía vistiendo algo de ese color, el flaco se sacaba.
“Vos sos un hijo de puta!!! Estás usando azul, sos un hijo de puta!!!”
Poco importaba que uno le dijera que trabajaba de colectivero y que el uniforme consistía en una camisa ni siquiera azul, sino celeste. No había caso. Para él, era un “azul lavado”, pero seguía siendo azul. Y uno seguía siendo un hijo de puta.
A mí casualmente me gusta mucho ese color, así que siempre era blanco (o azul... cuak) de sus bardeos y chicanas antiazules. “Claro, si a vos el azul te encanta, qué esperás”, me decía cada vez que le decía algo con lo que él no acordaba. “Ah, pero a vos te gusta el azul, después no te quejes”, me advertía. Y por supuesto, no faltaba el clásico “sos un defensor del azul, cómo no te da vergüenza, yo jamás usaría ese color horrible”.
Imaginarán mi sorpresa, entonces, el día que lo ví usando algo de color... azul.
Tantos años de cruzada roja, verde, amarilla, todo contra el azul, y resulta que ahora ese hijo de una gran lo estaba usando.
Por eso, el día que lo ví así, lo recontra cagué a puteadas.
Pero ni siquiera fue porque estuviera usando ese color, eh. Nono, no se confundan. Si hubiese sido otra persona, una que hubiera tenido el mismo raye ponele, que por algún extraño motivo no le gustaba el azul y, por ende, no lo usaba, pues allá él. Pero mi amigo no sólo no lo soportaba en él, sino que tampoco lo admitía en otros. Y juraba que él nunca lo usaría. Y bastardeaba a todo aquel que lo usara. Casi te hacía creer que el tipo era un altruista, y en algún punto te hacía sentir un toque de respeto, porque hasta parecía admirable su coherencia antiazulística. “Nunca un puto azul”, decía. Claro que pensabas ese tipo de cosas por escasos segundos, hasta que te dabas cuenta de la ridiculez de su postura. Pero unos segundos te hacía entrar.
Fue por eso que lo mandé al carajo. Después de tanto tiempo jodiendo con lo mismo, de correrme con ese bendito color, de decirme hijo de puta, él había entrado por la variante y se había puesto esa remera azul.
-No es por el color que me compré esta remera, es por el estampado, no la tenían en otro color, era la última que quedaba.
-¿Vos me estás jodiendo?
- En este caso el color es secundario, lo que importa es la inscripción, loco.
-¿Cómo que el color es secundario? ¿Me rompiste las pelotas con “el color” durante años y de repente ahora “es secundario”?
-Estás perdiendo de vista lo fundamental, que es el estampado, boludo. Yo no tengo la culpa de que no hubiese otro color, con el estampado estoy de acuerdo.
-ES UNA REMERA AZUL!!!
-Ese no es el punto, ¿no entendés que lo que importa es lo que dice en la remera? Qué interesa si es azul, verde, roja... lo fundamental es la inscripción.
-Pero por qué no te vas a la puta que te parió, Roberto!!!
Dedicado con todo amor a los simpáticos militantes del PO, que marcharon zurdamente hacia el acto de Moyano
sábado, 23 de junio de 2012
Paradojas
Todo comenzó por un changuito que me dejó en algún lado un comentario golpista. Comentario que procedí a borrar, por su contenido reaccionario, irrespetuoso de las instituciones y -valga la redundancia- golpista. Por no mencionar tonto, desubicado y sorete, todo junto y al mismo tiempo.
Y bueno, esto generó una serie de paradojas.
O una especie de "tachame la doble", un "el colmo de los colmos".
El colmo de los colmos es...
Que Barreda me diga maltratador de mujeres.
Que Rial me diga chusma.
Que Bullrich me diga borracho.
Que Magnetto me diga hijo de puta.
Que Majul me diga hombre rata
Que Susana Giménez me diga ignorante
Que Moyano me diga golpista.
Que Macri me diga inepto incompetente inútil.
Que Barrionuevo me diga barrabrava de Chaca.
Que videla me diga asesino.
Que Binner me diga chupaculos de Monsanto.
Que Cecilia Pando me diga facista.
Que Roca me llame Genocida.
Que Lanata me diga que vendo mi dignidad profesional.
Que Morales Solá me diga encubridor de la dictadura.
Que Fantino me diga gatero.
Que Alberto Fernandez me diga vendido de mierda.
Que Majul me diga pelotudo (Majul x2).
Que Julio Argentino Roca me diga okupa.
Que De Narvaez me diga que yo no tengo un Plan.
Que M3nem me diga corrupto.
Que M3nem me diga entregador del Estado.
Que De la Rúa me diga aburrido.
Que Tom me diga gato.
Que Grassi me diga pedófilo.
Que Bush u Obama me digan genocida.
Que Hitler me diga antisemita, o genocida.
Que Netanyahu me diga antisemita, o genocida .
Que Cameron me diga pirata.
Que Lanata me diga vendido.
Que Silvia Suller me diga conventillero.
Que Lanata me diga conventillero.
Que Obama me diga desteñido.
Que Altamira me diga que tengo botox en la jeta.
Que Camaño me diga violento.
Que Mauricio Macri me diga imbécil.
Que Piumato me diga panqueque.
Que la derecha me diga privatista y/o entreguista.
Que la gran parte de la izquierda me diga cómplice.
Que Charles Manson me diga asesino serial.
Que el tigre de Kellogs me diga asesino cereal (ja ja ja... broma boluda).
Que EEUU me diga imperialista.
Que Sheldon Cooper me diga nerd.
Que Charlie Harper me diga putañero.
Que Oliver Twist me diga huérfano.
Que Fernando Iglesias me diga perdedor.
Que Lilita Carrió me diga loco.
Que Cobos me diga traidor.
Hay muchos colmos más, muchas paradojas más. Pero esas son las que se me ocurrieron.
Pero ojo!!! Que no se me ocurrieron a mí solo, eh.
Tuve la ayuda invalorable de estos compañeros:
Emmanuel
Pablo
Ceci (Diosaaaaaa!!!)
Que aportaron varias de las frases que aparecen acá (no les digo cuáles, ñañañaña).
Gracias, cumpas de fierro... este artículo también (y fundamentalmente) lo hicieron ustedes! Crédito para vosotros, mis queridas palometitas ;)
miércoles, 20 de junio de 2012
Intolerancia
Me considero un tipo que no te va a rajar una puteada a la primera cosa adversa a mi pensamiento que me largues. Ni a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta.
No me considero una persona poco abierta a las opiniones contrarias. Nunca lo fui (o por lo menos, no recuerdo haberlo sido), y creo que dar un espacio para que otros u otras opinen diferente es algo no sólo democrático, sino enriquecedor. Para mí y para quien quiera lea lo que escribo -y a la vez leo- en cualquier lado.
Es por eso que siempre en mis espacios, y por más pequeños que fueran, permití que todos los que quieran brinden su punto de vista al respecto de lo que sea estuviese discutiendo. Aún si ese punto de vista apareciera expresado de manera agresiva, hasta insultante, para mi visión de las cosas. Lo permitía porque creía que todos y todas tenían derecho a expresarse como más les plazca.
Qué lindo, ¿no?
Qué democrático, ¿no?
Todos libres de decir lo que querramos, todos libres de plasmar nuestras ideas en palabras, todos libres de disentir, o acordar, o decir lo que queremos.
Hermoso, sisi.
¿Pero qué pasa?
Algo muy simple.
Pasa que, a veces, lo que uno recibe no es precisamente lo mejor del frasco de caramelos. Y cuando uno lo recibe una vez, está bien. Cuando lo recibe dos veces, está bien también. Cuando lo recibe tres veces, ya empieza a pensar. Y cuando lo recibe por vez número 219834, ya está más o menos con cara de "me estás jodiendo...?", porque no puede creer que todos los imbéciles le toquen a uno, todos pero todos. Más allá de los amigos y de los no amigos que aportan algo que vale la pena, sea a favor o en contra.
Y pasa el tiempo, y uno, en el nombre de la libre expresión, sigue permitiendo que cualquier idiota atrevido diga cualquier cosa, que para el caso sería lo mismo que decir "dadadadagagagagugugagaguga", porque su comentario es tan imbécil que sería lo mismo si no lo escribiera; de hecho, sería mejor si no lo escribiera.
Y uno se va cansando, y los "dagagagagaga" se van acrecentando, o por lo menos uno los ve así, como que son más, y más, y cada vez más, y la paciencia disminuye, y dadagugagaga por todos lados, y uno los lee y dadagugagaguga y la puta que los parió, y dadagugagaga otra vez y...!!!
Y ahí, en el comentario casi idéntico dadaguguense número un millón que uno escucha o lee, se hace el crack.
Tanta forrada pasada permitida es la que hace que uno se convierta en un pseudo intolerante en el presente.
Hace que uno ya no permita más determinados comentarios, que uno no acepte determinadas "ideas".
Porque
Primero: ya me cansé de bancar y bancar, y bancar otra vez las forradas ajenas.
Segundo: decidí no darle más lugar a la apología del delito, la cual se encierra en aquellos comentarios que vivan a Videla y cía.
Tercero: no tengo ganas de aguantarme que, tan luego un gil a cuerda, se crea con la altura suficiente como para decirme lo inteligente o poco inteligente que soy.
Cuarto: los comentarios dadagagagua hicieron que sea más selectivo en lo que permito (o no).
Quinto: la intolerancia y la censura son una cosa. Elegir que no me puteen, bardeen, insulten u ofendan es otra, y muy distinta.
A partir de ahora, voy a moderar todo comentario que me llegue en cualquier lado.
¿Censura?
No.
Más bien, rompedero importantísimo de bolas... el que me hicieron muchos para que llegue a esto.
No es sano para nadie permitir que diez pelotudos comenten dadadadgugugugga en cualquier lado, y que se los tome como normales.
Y si no les gusta, pues tengo una solución ideal para ustedes:
TÓMENSELAS
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domingo, 17 de junio de 2012
Enojado con la naturaleza
A veces me pasa esto que me pasa ahora: que me enojo con Dios, o con la naturaleza.
Dado que ya no creo en Dios como solía hacerlo, acudamos a algo más palpable y más culpable. Acudamos a la pacha mama, a la naturaleza.
Estoy encabronado con la puta naturaleza puta.
Carajo y la reputa madre que la parió.
Una amiga perdió un bebé.
Un bebé querido, amado, esperado. Uno de esos bebés que uno dice: "cuando nazca, hacemos un asado". De esos.
Y cuando uno se entera, no sabe qué decir. Porque está todo mal, porque no se supone que debía ser así, porque la onda era hacer un asado y festejar y cagarse de risa y hacer un saludo con los dos dedos en V. O no. Pero la onda era festejar el nacimiento.
Y de pronto, eso no se da.
Así porque sí. Por capricho de la Madre naturaleza.
Y así como quien no quiere la cosa, me pongo a pensar en un par de cuestiones.
Como por ejemplo, que si hablamos de justicia, no es justo que mi amiga no tenga a su bebé es sus brazos. No es justo, no lo es.
Y poniéndome en mal tipo, y sopesador de la justicia, me atrevo a decir un par de cosas más.
Me atrevo a decir que si Dios fuera un tipo copado... o si la naturaleza fuera justa... personajes como Cecilia Pando no tendrían que haber nacido. Y si Dios/la naturaleza, en su infinita sabiduría, le hubiera dado vida a ese engendro apellidado Pando... por lo menos la debería haber hecho estéril. Así no habría podido esparcer su cría.
Sí, dije "cría". Ustedes perdonen, pero no encuentro otra definición para la descendencia de este monstruo que es la Pando. Humanos no pueden ser... o no deberían ser... o capaz que no son... o...
La verdad es que hasta los descendientes de la Pando son "hijos", ya que, a pesar de todo son seres humanos, pobrecitos. Ellos no tienen la culpa de haber salido de la c... de la que salieron. Aunque algo me dice que el día de mañana estaremos refiriéndonos a ellos como algo no tan amable como "bebés".
Pero bueno, tiempo al tiempo.
Pero volviendo a la justicia... ¿qué justicia es esta? La que hace que una basura como la Pando, o Mariano Grondona estén vivos, pero hace que el hijo de mi amiga no lo logre.
La naturaleza a veces no es justa. La naturaleza a veces no es Peronista.
Me cago en la naturaleza, y en la ley de la vida, y en el karma.
Hay cosas que no deberían pasar.
Hay dolores que se deberían evitar.
Hay personitas que deberían nacer.
A diferencia de otros, que no deberían en la puta vida haber nacido.
Pero en el camino, y siempre preguntándonos por qué, y con ese nudo en la garganta, hay que encontrar respuestas para seguir avanzando. Agarrarnos de todo y de todos, de todo lo que nos sirve, de todos los que nos quieren. Hay muchas cosas que sirven, y mucha gente que nos quiere. Mucha.
Y hacer un nudo, o una fuerza, o un motivo, o un lo que sea, pero hacer de eso algo, y seguir para adelante. Porque adelante es adonde vamos, y donde nos esperamos y nos encontramos, y nos abrazamos, y nos reconocemos, y nos queremos.
Dedicado a María Duarte.
Abrazo entrañable
Dado que ya no creo en Dios como solía hacerlo, acudamos a algo más palpable y más culpable. Acudamos a la pacha mama, a la naturaleza.
Estoy encabronado con la puta naturaleza puta.
Carajo y la reputa madre que la parió.
Una amiga perdió un bebé.
Un bebé querido, amado, esperado. Uno de esos bebés que uno dice: "cuando nazca, hacemos un asado". De esos.
Y cuando uno se entera, no sabe qué decir. Porque está todo mal, porque no se supone que debía ser así, porque la onda era hacer un asado y festejar y cagarse de risa y hacer un saludo con los dos dedos en V. O no. Pero la onda era festejar el nacimiento.
Y de pronto, eso no se da.
Así porque sí. Por capricho de la Madre naturaleza.
Y así como quien no quiere la cosa, me pongo a pensar en un par de cuestiones.
Como por ejemplo, que si hablamos de justicia, no es justo que mi amiga no tenga a su bebé es sus brazos. No es justo, no lo es.
Y poniéndome en mal tipo, y sopesador de la justicia, me atrevo a decir un par de cosas más.
Me atrevo a decir que si Dios fuera un tipo copado... o si la naturaleza fuera justa... personajes como Cecilia Pando no tendrían que haber nacido. Y si Dios/la naturaleza, en su infinita sabiduría, le hubiera dado vida a ese engendro apellidado Pando... por lo menos la debería haber hecho estéril. Así no habría podido esparcer su cría.
Sí, dije "cría". Ustedes perdonen, pero no encuentro otra definición para la descendencia de este monstruo que es la Pando. Humanos no pueden ser... o no deberían ser... o capaz que no son... o...
La verdad es que hasta los descendientes de la Pando son "hijos", ya que, a pesar de todo son seres humanos, pobrecitos. Ellos no tienen la culpa de haber salido de la c... de la que salieron. Aunque algo me dice que el día de mañana estaremos refiriéndonos a ellos como algo no tan amable como "bebés".
Pero bueno, tiempo al tiempo.
Pero volviendo a la justicia... ¿qué justicia es esta? La que hace que una basura como la Pando, o Mariano Grondona estén vivos, pero hace que el hijo de mi amiga no lo logre.
La naturaleza a veces no es justa. La naturaleza a veces no es Peronista.
Me cago en la naturaleza, y en la ley de la vida, y en el karma.
Hay cosas que no deberían pasar.
Hay dolores que se deberían evitar.
Hay personitas que deberían nacer.
A diferencia de otros, que no deberían en la puta vida haber nacido.
Pero en el camino, y siempre preguntándonos por qué, y con ese nudo en la garganta, hay que encontrar respuestas para seguir avanzando. Agarrarnos de todo y de todos, de todo lo que nos sirve, de todos los que nos quieren. Hay muchas cosas que sirven, y mucha gente que nos quiere. Mucha.
Y hacer un nudo, o una fuerza, o un motivo, o un lo que sea, pero hacer de eso algo, y seguir para adelante. Porque adelante es adonde vamos, y donde nos esperamos y nos encontramos, y nos abrazamos, y nos reconocemos, y nos queremos.
Dedicado a María Duarte.
Abrazo entrañable
viernes, 15 de junio de 2012
Bromas, bromistas, insultos e insultantes
Hay gente muy prolija, muuuy pero muy prolija. De esos que no se desacomodan la corbata pero ni por casualidad. Y uno los ve así, pulcros e impolutos cada vez que se los cruza.
Algo así me pasa a mí con los "pulcros de la joda", como yo los llamo.
Los pulcros de la joda son aquellos que, ante cualquier joda, ante cualquier chiste, encuentran un oscuro significado oculto que invariablemente deriva en... cha-chan cha-chaaaannn!!!
La discriminación.
Curiosos personajes son los anteriormente nombrados. Suelen -políticamente- autodenominarse "zurdos", aunque no es condición indispensable, pueden estar orientados hacia la izquierda, hacia la derecha, o pueden ser ambidiestros, para el caso (?).
El tema es que estos personajes tienen una idea aséptica de muchas cosas, casi diría -y lo aseguraría- de la vida. Pero bueno, el aspecto que me interesa en este artículo es el de: el humor.
Nadie sabe bien por qué, pero resulta que, para ellos, nada es susceptible a la joda.
NADA.
Todo es pasible de interpretación (subjetiva, obviamente) ideológica. Todo puede retorcerse hasta hacerte quedar a vos como un sorete. Todo puede ser usado en tu contra, básicamente.
Por lo cual, cuando vos hacés un chiste sobre algún tema, ellos enseguida aparecen para gritarte: "discriminación!!!". Y vos no entendés de qué te están hablando, no entendés qué carajos dijiste mal ni a quién discriminaste o a quién ofendiste.
Pero es que así son ellos, ese es su modus operandi. Aparecerse en el medio de tu joda para gritarte que, en realidad, vos sos un discriminador de mierda, y lo que es peor... que lo sabés y lo hacés a propósito, porque sos un facho que odia a Marx, a Lenin, a Mafalda y por ende, al mundo todo.
Entonces, para ellos, si le decís "andá, puto" a alguien... sos homofóbico.
Si decís "a esa no me la como ni mamado porque me parece más fea que la que la parió"... sos un misógino.
Y así sucesivamente.
Pero ojo!!! Porque a veces, ciertas jodas sí son discriminatorias.
Quizás sea por eso que ante ciertas cosas es tan fácil caer en el error -o el artero propósito malintencionado- de señalar con el dedo prístino de la pulcritud.
Pero en realidad, la cosa radica en algo muy pero muy simple.
Todo este tema yace en la intención de la broma.
Porque cuando una joda -cualquiera sea- es hecha con el mero propósito de denigrar, deslegitimar, basurear, ningunear o insultar a una porción en particular de gente, sea cual fuera... eso sí que es repudiable.
Pero me pregunto, así como al pasar:
¿Qué dirían los pulcros de la joda si yo hiciera la siguiente broma?:
"¿Que me vaya a la concha de mi madre? Bueno, ya mismo me pongo a buscar en qué tumba está porque no me acuerdo".
¿Qué me diría un pulcro de la joda, eh?
Que soy una basura que se atreve a joder con la muerte de una madre, seguro.
Pero ¿qué pasaría si ese pulcro supiera que mi vieja está muerta en serio? ¿Me diría lo mismo?
No lo creo. Y no me lo diría porque sabría el contexto. Y por ende, sabría la historia, y entonces sabría que mi intención no es la de cagarme en ninguna madre. Entendería (espero) que lo mío es simple humor, humor negro si es que se quiere, pero humor que no tiene como intencionalidad joder a nadie, por lo tanto no tiene intención de ser "discriminatorio", y por tanto, no lo es.
Repito: lo que importa no es tanto lo dicho en sí, sino la intención de lo dicho, por qué se lo dice, desde qué lugar se lo dice y -sobre todo- con qué intención se lo dice.
O sea, a ver si nos entendemos:
Hacer un chiste sobre madres muertas no me convierte en un hijo que se caga en su madre.
Hacer un chiste de gallegos no me convierte en un odiador de españoles.
Hacer un chiste de Jaimito no me convierte en un odiador de niños.
Hacer un chiste de mujeres no me convierte en un misógino.
Hacer un chiste de gays no me convierte en un homofóbico.
Las cosas son -por suerte- más complejas y más profundas que esa idiotez cuadrada. La homofobia, la misoginia, todo eso pasa por otro lado, que no necesariamente tiene que ver con "una joda".
No sean tan básicos, señores pulcros de la joda. Que la vida no es tan encasillante como ustedes creen que es.
APÉNDICE
Nota aparte pero necesaria:
Algo similar pasa con los pulcros de los insultos, que son aquellos que en todo insulto encuentran algo para decir que vos, pebete, discriminás.
Un insulto es insultante, valga la redundancia, está diseñado para eso, a ver si nos enteramos.
Decirle "mogólico" a alguien no es más insultante que decirle "pelotudo", "cretino", "idiota" o "hijo de puta". La intención es la misma en todos los casos: INSULTAR.
¿Te parece discriminador que alguien diga "mogólico" porque se discrimina con una enfermedad? A mí también me parece eso en un principio, pero ¿sabés qué? Decir "cretino" es también discriminar a los que padecen de cretinismo, una enfermedad por demás fea. O decir "idiota", burlándose de otra enfermedad por demás triste. Y qué decir de los que dicen "hijo de puta", cuando vaya a saber uno si la madre del insultado es, en efecto, una señora con esas características.
La realidad es que cuando uno insulta, le dice algo feo al otro, y no prensa en la connotación sociológica de la palabra que usa como insulto, ni es su intención herir a ninguna discapacidad ni nada, sino simplemente putear al que tiene enfrente, simple y claro.
A ver si nos dejamos de joder un poco con las suceptibilidades y con esa costumbre de hacernos paladines de todas las causas que nos parecen "nobles". No todo insulto merece una denuncia ante el INADI. No jodamos.
Cuando uno insulta, no está pensando en la ideología ni en la etimología en sí de la palabra que emite. Caramba, que uno está insultando, tan luego. ¿Desde cuándo tanta corrección ante algo que no tiene nada de correcto? ¿Desde cuándo tanta moral en una puteada?
Algo así me pasa a mí con los "pulcros de la joda", como yo los llamo.
Los pulcros de la joda son aquellos que, ante cualquier joda, ante cualquier chiste, encuentran un oscuro significado oculto que invariablemente deriva en... cha-chan cha-chaaaannn!!!
La discriminación.
Curiosos personajes son los anteriormente nombrados. Suelen -políticamente- autodenominarse "zurdos", aunque no es condición indispensable, pueden estar orientados hacia la izquierda, hacia la derecha, o pueden ser ambidiestros, para el caso (?).
El tema es que estos personajes tienen una idea aséptica de muchas cosas, casi diría -y lo aseguraría- de la vida. Pero bueno, el aspecto que me interesa en este artículo es el de: el humor.
Nadie sabe bien por qué, pero resulta que, para ellos, nada es susceptible a la joda.
NADA.
Todo es pasible de interpretación (subjetiva, obviamente) ideológica. Todo puede retorcerse hasta hacerte quedar a vos como un sorete. Todo puede ser usado en tu contra, básicamente.
Por lo cual, cuando vos hacés un chiste sobre algún tema, ellos enseguida aparecen para gritarte: "discriminación!!!". Y vos no entendés de qué te están hablando, no entendés qué carajos dijiste mal ni a quién discriminaste o a quién ofendiste.
Pero es que así son ellos, ese es su modus operandi. Aparecerse en el medio de tu joda para gritarte que, en realidad, vos sos un discriminador de mierda, y lo que es peor... que lo sabés y lo hacés a propósito, porque sos un facho que odia a Marx, a Lenin, a Mafalda y por ende, al mundo todo.
Entonces, para ellos, si le decís "andá, puto" a alguien... sos homofóbico.
Si decís "a esa no me la como ni mamado porque me parece más fea que la que la parió"... sos un misógino.
Y así sucesivamente.
Pero ojo!!! Porque a veces, ciertas jodas sí son discriminatorias.
Quizás sea por eso que ante ciertas cosas es tan fácil caer en el error -o el artero propósito malintencionado- de señalar con el dedo prístino de la pulcritud.
Pero en realidad, la cosa radica en algo muy pero muy simple.
Todo este tema yace en la intención de la broma.
Porque cuando una joda -cualquiera sea- es hecha con el mero propósito de denigrar, deslegitimar, basurear, ningunear o insultar a una porción en particular de gente, sea cual fuera... eso sí que es repudiable.
Pero me pregunto, así como al pasar:
¿Qué dirían los pulcros de la joda si yo hiciera la siguiente broma?:
"¿Que me vaya a la concha de mi madre? Bueno, ya mismo me pongo a buscar en qué tumba está porque no me acuerdo".
¿Qué me diría un pulcro de la joda, eh?
Que soy una basura que se atreve a joder con la muerte de una madre, seguro.
Pero ¿qué pasaría si ese pulcro supiera que mi vieja está muerta en serio? ¿Me diría lo mismo?
No lo creo. Y no me lo diría porque sabría el contexto. Y por ende, sabría la historia, y entonces sabría que mi intención no es la de cagarme en ninguna madre. Entendería (espero) que lo mío es simple humor, humor negro si es que se quiere, pero humor que no tiene como intencionalidad joder a nadie, por lo tanto no tiene intención de ser "discriminatorio", y por tanto, no lo es.
Repito: lo que importa no es tanto lo dicho en sí, sino la intención de lo dicho, por qué se lo dice, desde qué lugar se lo dice y -sobre todo- con qué intención se lo dice.
O sea, a ver si nos entendemos:
Hacer un chiste sobre madres muertas no me convierte en un hijo que se caga en su madre.
Hacer un chiste de gallegos no me convierte en un odiador de españoles.
Hacer un chiste de Jaimito no me convierte en un odiador de niños.
Hacer un chiste de mujeres no me convierte en un misógino.
Hacer un chiste de gays no me convierte en un homofóbico.
Las cosas son -por suerte- más complejas y más profundas que esa idiotez cuadrada. La homofobia, la misoginia, todo eso pasa por otro lado, que no necesariamente tiene que ver con "una joda".
No sean tan básicos, señores pulcros de la joda. Que la vida no es tan encasillante como ustedes creen que es.
APÉNDICE
Nota aparte pero necesaria:
Algo similar pasa con los pulcros de los insultos, que son aquellos que en todo insulto encuentran algo para decir que vos, pebete, discriminás.
Un insulto es insultante, valga la redundancia, está diseñado para eso, a ver si nos enteramos.
Decirle "mogólico" a alguien no es más insultante que decirle "pelotudo", "cretino", "idiota" o "hijo de puta". La intención es la misma en todos los casos: INSULTAR.
¿Te parece discriminador que alguien diga "mogólico" porque se discrimina con una enfermedad? A mí también me parece eso en un principio, pero ¿sabés qué? Decir "cretino" es también discriminar a los que padecen de cretinismo, una enfermedad por demás fea. O decir "idiota", burlándose de otra enfermedad por demás triste. Y qué decir de los que dicen "hijo de puta", cuando vaya a saber uno si la madre del insultado es, en efecto, una señora con esas características.
La realidad es que cuando uno insulta, le dice algo feo al otro, y no prensa en la connotación sociológica de la palabra que usa como insulto, ni es su intención herir a ninguna discapacidad ni nada, sino simplemente putear al que tiene enfrente, simple y claro.
A ver si nos dejamos de joder un poco con las suceptibilidades y con esa costumbre de hacernos paladines de todas las causas que nos parecen "nobles". No todo insulto merece una denuncia ante el INADI. No jodamos.
Cuando uno insulta, no está pensando en la ideología ni en la etimología en sí de la palabra que emite. Caramba, que uno está insultando, tan luego. ¿Desde cuándo tanta corrección ante algo que no tiene nada de correcto? ¿Desde cuándo tanta moral en una puteada?
domingo, 10 de junio de 2012
Qué bueno tener compañeros así
Diego Poiodiablo Montoto es claramente un compa. Un compa que en el último cacerolazo infame del 7 de Junio, hizo algo que no muchos de nosotros haríamos. El loco se fue hasta allá con un cartel reivindicante, y con una consigna entrañable.
A continuación, les dejo la foto y un texto. Texto que me arrugó el alma.
Llegué tipo 9 PM. Había bastante gente, pero de un solo lado del Obelisco. Así que me quedé del lado del que yo venía. Ahí casi no había gente. Salvo los que, hijos de puta, daban la vuelta a la Plaza con sus cacerolitas. Se me acercaron varios caceroludos, algunos puteando directamente (forro, corrupto, pelotudo, etc…). Otros se me acercaban haciéndose los giles y me venían a discutir. Otros tantos me pasaban bien por al lado y me caceroleaban el oído, los muy pajertos. En fin… Yo simplemente miraba para abajo y me movía los 5 o 10 o 15 metros que me fueran necesarios para no oírlos. Iba de pañuelo en pañuelo, bha. Sabía que me buscaban la mirada, me querían guapear, claro, todo bien. El tema era no dejarlos que me hablen, no discutirles, nada. Ellos no existían para mí.
También se me acercaron otro tipo de personas… Yo, reitero, a cada uno que me decía algo, me daba media vuelta, vista pa abajo, y al carajo. Pero estos otros… estos otros me decían “Eh, no no... pará… estoy con vos loco… soy de los buenos…” y cosas por el estilo. No podía creerlo! No estaba solo! Había muchos por ahí dando vueltas, de los nuestros, que fueron a ver qué onda. Imagino que por si se pudría, qué se yo…
En una, se me acerca un cincuentón largo. Barbudo. Ya lo había visto un par de veces dando vueltas, lo fiché. Ojo con éste, Montoto, andá a saber… O era compañero… o era algo raro… en fin… El tipo entonces se me acerca, y yo de nuevo agarro y encaro para otro lado… y me dice: “No, pibe, pará.. quedate... todo bien compañero... soy de MILES… conocés? Quedate tranquilo pibe, si te tocan, los compañeros estamos por acá”. Me hizo un gesto así con la cabeza, como diciendo “fumá”.
También se me acercaron algunos otros, como decía, que me tiraban un “aguante compañero”. Otros se me quedaban un rato a charlar, me tiraban un “bancá que doy la vuelta a ver qué onda allá”. O un “recién vi a un hijo de puta con un cartel que decía Justicia para Candela… estos están relocos…”. En fin. Que me hicieron compañía un rato.
Algunos locos varios me sacaron fotos con el celular y eso. Otro que pintaba profesional, me tuvo como cinco minutitos con las fotos. “Te podrías poner mirando para acá? Ahora para allá? Un poco más a la izquierda te jode?” Hasta que le dije “sí, todo muy lindo loco, te banco, es tu laburo y eso, pero ya está, no vine por la foto”. Y me tira un “ja, todo bien cumpa, soy de Telam. Te banco, loco”.
En fin, que se empezaba a hacer tarde, y en serio el frío venía bien jodido. Eran las 22.45 masomenos. Y todavía quedaban algunos hijos de puta por ahí en la plaza, con sus cacerolas de mierda y sus cantos patéticos como los del fulbo gallego, digamos. Pero me dije, ya llegaste hasta acá, salamín… de la Plaza no te vas hasta que no quede nadie! Que el último que se vaya, sea alguien que banque a las Madres. Y me quedé hasta las 23.15. En punto. A esa hora, se fue el último hijo de una gran puta.
Solo quedaba yo, temblando de felicidad como un pelotudo que soy. Y me dí la vuelta a la Plaza, la Plaza de las Madres, con mi cartelito pedorro. Sé que lo que hice no estuvo muy bien, pudo haber pasado cualquier locura. Y el muerto, como leí por todos lados, nos lo tiraban a nosotros, y eso. Y es verdad, fui un irresponsable, un siome. Pero me salió de adentro, viejo.
Perdón, pero lo hacía o me moría por adentro.
A continuación, les dejo la foto y un texto. Texto que me arrugó el alma.
Llegué tipo 9 PM. Había bastante gente, pero de un solo lado del Obelisco. Así que me quedé del lado del que yo venía. Ahí casi no había gente. Salvo los que, hijos de puta, daban la vuelta a la Plaza con sus cacerolitas. Se me acercaron varios caceroludos, algunos puteando directamente (forro, corrupto, pelotudo, etc…). Otros se me acercaban haciéndose los giles y me venían a discutir. Otros tantos me pasaban bien por al lado y me caceroleaban el oído, los muy pajertos. En fin… Yo simplemente miraba para abajo y me movía los 5 o 10 o 15 metros que me fueran necesarios para no oírlos. Iba de pañuelo en pañuelo, bha. Sabía que me buscaban la mirada, me querían guapear, claro, todo bien. El tema era no dejarlos que me hablen, no discutirles, nada. Ellos no existían para mí.
También se me acercaron otro tipo de personas… Yo, reitero, a cada uno que me decía algo, me daba media vuelta, vista pa abajo, y al carajo. Pero estos otros… estos otros me decían “Eh, no no... pará… estoy con vos loco… soy de los buenos…” y cosas por el estilo. No podía creerlo! No estaba solo! Había muchos por ahí dando vueltas, de los nuestros, que fueron a ver qué onda. Imagino que por si se pudría, qué se yo…
En una, se me acerca un cincuentón largo. Barbudo. Ya lo había visto un par de veces dando vueltas, lo fiché. Ojo con éste, Montoto, andá a saber… O era compañero… o era algo raro… en fin… El tipo entonces se me acerca, y yo de nuevo agarro y encaro para otro lado… y me dice: “No, pibe, pará.. quedate... todo bien compañero... soy de MILES… conocés? Quedate tranquilo pibe, si te tocan, los compañeros estamos por acá”. Me hizo un gesto así con la cabeza, como diciendo “fumá”.
También se me acercaron algunos otros, como decía, que me tiraban un “aguante compañero”. Otros se me quedaban un rato a charlar, me tiraban un “bancá que doy la vuelta a ver qué onda allá”. O un “recién vi a un hijo de puta con un cartel que decía Justicia para Candela… estos están relocos…”. En fin. Que me hicieron compañía un rato.
Algunos locos varios me sacaron fotos con el celular y eso. Otro que pintaba profesional, me tuvo como cinco minutitos con las fotos. “Te podrías poner mirando para acá? Ahora para allá? Un poco más a la izquierda te jode?” Hasta que le dije “sí, todo muy lindo loco, te banco, es tu laburo y eso, pero ya está, no vine por la foto”. Y me tira un “ja, todo bien cumpa, soy de Telam. Te banco, loco”.
En fin, que se empezaba a hacer tarde, y en serio el frío venía bien jodido. Eran las 22.45 masomenos. Y todavía quedaban algunos hijos de puta por ahí en la plaza, con sus cacerolas de mierda y sus cantos patéticos como los del fulbo gallego, digamos. Pero me dije, ya llegaste hasta acá, salamín… de la Plaza no te vas hasta que no quede nadie! Que el último que se vaya, sea alguien que banque a las Madres. Y me quedé hasta las 23.15. En punto. A esa hora, se fue el último hijo de una gran puta.
Solo quedaba yo, temblando de felicidad como un pelotudo que soy. Y me dí la vuelta a la Plaza, la Plaza de las Madres, con mi cartelito pedorro. Sé que lo que hice no estuvo muy bien, pudo haber pasado cualquier locura. Y el muerto, como leí por todos lados, nos lo tiraban a nosotros, y eso. Y es verdad, fui un irresponsable, un siome. Pero me salió de adentro, viejo.
Perdón, pero lo hacía o me moría por adentro.
jueves, 7 de junio de 2012
Cacerolazo, móvil en vivo!!! (Mentira)
Lo de móvil en vivo no es cierto, desde ya se los digo. Pero lo que sí es cierto es lo que les relato a continuación.
Jueves 07 de Junio, aproximadamente 20:15 de la noche. Raro que yo esté en mi casa a esa hora, pero hoy laburé de día, por lo cual para las 8 PM estoy de sobra adentro.
Estoy sentado delante de mi PC (wannabe nerd, ni para eso me da el piné) cuando de pronto escucho ruidos en la calle. Afinando el oído, distingo que son cacerolas.
Claro!!! El cacerolazo de hoy, cómo me pude olvidar!!!
Salgo a la puerta y veo pasar (se los juro) diez personas, once, veinte como mucho, caminando por la calle que corta mi cuadra.
Decime K que no te vas a equivocar, pero la secuencia -aunque no lo ameritaba- me subió la sangre a la cabeza. Me puse rojo, ese mismo rojo que dicen muchos caceroleros que tienen. Sí, ese: el de la indignación.
"Papá, salgo, ya vengo"
(Así es, 23 años y todavía vivo con mi viejo... ¿problem?)
Sin siquiera cambiarme (ya estaba con el buzo rotoso que me pongo cuando se vienen los fríos), me pongo las zapatillas, me chanto una campera y salgo eyectado hacia la calle, a perseguir a esos diez caceroludos lomenses ofuscados.
Los alcanzo (estaban maomeno' a una cuadra para cuando salí de casa).
¿Cuál era mi intención?
Preguntar.
Igual que Lanata.
Les quería preguntar un par de cosas. Sin agravios, sin violencia, sin patoteadas.
Ir, ver y preguntar, a ver qué pensaban.
Así que eso hice.
Como dije antes, llego al lugar del hecho y me acerco a una señora.
Le pregunto: "¿Por qué está protestando?" medio a los gritos porque si no, no se escuchaba nada (mucho ruido metálico).
Yo no sé si me vieron cara de algo en particular, o querían que alguien les preste atención, o me vieron cara de periodista, cuestión que se vinieron como 5 personas a responder al mismo tiempo (o sea, la mitad de la caceroleada... je).
No recuerdo exactamente qué me dijo cada uno, porque todos hablaban al mismo tiempo. Lo que puedo rescatar de la primera pregunta es:
"Corrupción" "Boudou" "Cuba" "estamos hartos" "el pueblo"...
En un momento, un señor dijo algo como "...porque esta dictadura..."
Ahí giré mi cabeza hacia el señor, y le pregunté por qué decía que estábamos en una "dictadura". Se lo tuve que preguntar más de una vez, porque no me escuchaba.
El señor me respondió que este era un gobierno dictatorial porque "hacía lo que quería con impunidad" (sic) y porque "se cagaba en el pueblo" (sic también).
Mi corazón democrático (más que K) me hizo decirle algo como:
"No estamos en una dictadura, a este gobierno lo eligió la gente hace menos de un año, hay que respetar para pedir respeto, ¿no le parece?"
En ese momento, todos los que me estaban escuchando asumieron que yo era K. No sé por qué, pero lo hicieron. Y, en consecuencia, uno de ellos (ella, en realidad) me preguntó:
¿Vos estás con el gobierno?" (o algo así).
"Sí, yo soy Kirchnerista", respondí tranquilamente. E intenté seguir con las preguntas, les dije: "¿Qué esperan que pase con este cacerolazo?"
Pero ya había dicho que "sí", que era "K".
Y, ahora que lo pienso, para qué habré dicho eso... amigos, la cantidad de puteadas que me comí de ahí en mas es irreproducible. Al tacho se fue mi otra pregunta, porque ni la escucharon.
De más está decir que no pude preguntar más nada, ¿no?
Y decí que no soy de quejarme, que si no lo haría por la manera en la que me "sacaron" de su pseudo manifestación.
No me pegaron, pero al tiempo que me "invitaban a retirarme", me empujaban como los mejores.
Así que me fuí. Me volví a mi casa, al grito de "Da, da, vayan a cocinar con esas cacerolas del orto".
Y los 10 caceroludos siguieron en esa esquina, blandiendo sus cacerolas y arengando a los automovilistas que pasaban por ahí. Nota cuasi graciosa: ni un condenado auto les tocó bocina. Ni uno.
No sé cual habrá sido el destino fatídico de los cacerolazos en Capital Federal.
Lo que sí sé es que en esta parte de la Argentina, en el conurbano bonaerense, las ganas de derrocar un gobierno son de... diez personas.
"Seguí participando" dice la promoción, ¿no?
Bueno, eso.
viernes, 1 de junio de 2012
Cacerolas dolarizadas y lo bueno de "los gorilas"
Es curioso cómo funciona la psiquis del ser humano. Aunque más puntualmente, lo que me interesa es el funcionamiento de nosotros, los argentinos, como pueblo, como sujeto colectivo. Y casi en igual medida, el funcionamiento de los medios que tienen especial interés en que este gobierno se vaya.
Y como resultado, la consecuencia de todo esto.
¿Qué me hizo plantear este interrogante?
El cacerolazo de ayer, mis amigos.
Esa revolución Essen de hace pocas horas, ese mini esbozo de "Argentina 2001" para las imaginaciones frondosas, ese intento desesperado de ciertos medios de emular esa tal situación de ese tal momento. Y ese eco envalentonado de 6,7,8 chetos indignados que probablemente ayer se sintieron Gardel y Lepera juntos al blandir sus utensilios de cocina en la esquina de Pueyrredón y Las Heras (ponele).
Créanme o no, lo sucedido ayer, casi casi que me puso contento.
¿Y por qué es esto?
Intentaré explicarme lo mejor que pueda... a ver qué tal me sale.
Causa
¿Vieron eso que dicen, que "todo depende del cristal con el que se mira"? Bueno, yo adaptaría la frase y la convertiría en: "todo depende de quién lo haga".
No es lo mismo que un chorro te pegue un tiro porque sí a que una persona, defendiendo su vida ante un peligro inminente, te pegue un tiro.
No es lo mismo que venga Juancito Perez a hablarte sobre convivencia familiar a que lo haga Barreda.
Así como tampoco es lo mismo que Perez Esquivel te hable de derechos humanos a que lo haga Videla.
No es lo mismo porque los actores no son los mismos. Ante idénticas o similares situaciones, el actor nos produce un efecto completamente distinto. Y -convengamos- es lógico que así sea.
No es lo mismo que una persona de clase media o baja salga a "cacerolear" a que lo haga una de clase media o alta.
¿Por qué?
Nuevamente: porque los actores son distintos.
Y porque más que probablemente, la cacerola se bata por causas muy distintas.
Lo cual cambia todo el panorama.
No es lo mismo hacer ruido cacerolístico porque hay pibes que todavía no tienen para comer que blandir las cacerolas porque no te dejan comprar dólares. O porque te revalúan el campo que tenés; campo que, dicho sea de paso, no es revaluado desde los '90, siendo que al resto de los mortales ciudadanos nos lo hacen todo el tiempo.
No es lo mismo gritar por hambre que gritar por comodidad.
Y en el medio de la causa...
...entran ciertos medios masivos de comunicación que se hacen eco (y qué eco) de estas cuestiones.
Por supuesto que sus propósitos son en la mayoría de los casos diferentes a los de los -ya diría- cuasi ingenuos caceroleros, carne de cañón para estos muchachos. A ellos no les importan los dólares incomprables, ni los revalúos campestres bonaerenses, ni en pueblo en general. A ellos sólo le importa ganar. Y como este gobierno les está jodiendo la quintita, le entran por donde pueden.
Joden porque los joden. Simple y claro.
Pero en el camino, reclutan un puñado de ciudadanos desorientados que le creen al gran bonete, y a otro puñado de garcas igual que ellos, y voilá!!! Como resultado, tenemos un cacerolazo capitalino segmentado. Segmentado, como las retenciones que nunca se pudieron dar, por la curiosa distribución errática y vaga de las protestas.
Ellos -los medios de los que hablo- sí que saben lo que quieren voltear.
Lástima que no se les va a dar.
Consecuencia
"Gorila y cacerola, la lucha es una sola".
Creo que es el cantito que más gracia me dio de todas las ocurrencias que se dieron con respecto a este cacerolazo.
Pero les digo la verdad de toda esta cuestión:
En un principio, me reí del tema.
A los pocos minutos, me dio un toque de bronca..
Y luego de un rato, lo que sentí fue una satisfacción enorme, pero enorme, ¿eh? Créanme.
Porque vi que esto puso nuevamente las cosas y los actores donde deben estar.
Porque gracias al "cacerolazo high society" y los terratenientes campestres pataleando, las filas K comienzan a cerrarse luego de haberse abierto ante disidencias lógicas de gestión e ideas en los últimos tiempos.
Porque gracias a la señora con tapado de piel que ayer blandía su cacerola, muchos indiferentes se acercan.
Porque los que ya éramos K desde antes (como yo), ante esta embestida de ciertos medios y ciertos chetos, dejamos las diferencias y las críticas que podemos tener en stand-by y nos hacemos puño cerrado para que nadie atente contra esta democracia que tanto nos costó y que no vamos a resignar, ni ahora ni nunca.
Este cacerolazo me hizo a mí en lo personal defender a una persona a la que no defendería normalmente: a Daniel Scioli.
Y fue gracias a ustedes, terratenientes golpistas, y a ustedes, medios desestabilizadores.
Gracias y hasta luego.
No pasarán, y esto no es ni una consigna ni una amenaza: es un hecho.
A ustedes, ciudadanos de a pie que están enojados con el gobierno, los dejo afuera de toda puteada. Contra ustedes no tengo nada. Entiendo que están en desacuerdo con el gobierno y lo respeto. Sé que los poderes más espurios del país los usan para su propio beneficio, y sé que de saber esto, no los apoyarían con la vehemencia que lo hacen. Pero no lo saben, y esto también lo sé.
Cacerolas dolarizadas.
La protesta de la clase alta y su eco bobo en la clase media, que en muchos casos ni sabe por qué lo hace. Sólo sabe (la clase alta) que este gobierno no es para ellos, porque hace que los de abajo estén cada vez más cerca, y eso "oh my God", es una afrenta.
Pero los gorilas (término que no suelo usar), en este caso, resultan ser algo bueno.
Son la vara medidora de la que el pueblo se apropia para saber lo que NO quiere ser y lo que NO quiere representar.
Así que... ¡salud! a las cacerolas de teflón dolarizadas, y bienvenidas sean.
Sigan mostrándonos el camino por el cual no debemos ir.
Y gracias por todo.
Y como resultado, la consecuencia de todo esto.
¿Qué me hizo plantear este interrogante?
El cacerolazo de ayer, mis amigos.
Esa revolución Essen de hace pocas horas, ese mini esbozo de "Argentina 2001" para las imaginaciones frondosas, ese intento desesperado de ciertos medios de emular esa tal situación de ese tal momento. Y ese eco envalentonado de 6,7,8 chetos indignados que probablemente ayer se sintieron Gardel y Lepera juntos al blandir sus utensilios de cocina en la esquina de Pueyrredón y Las Heras (ponele).
Créanme o no, lo sucedido ayer, casi casi que me puso contento.
¿Y por qué es esto?
Intentaré explicarme lo mejor que pueda... a ver qué tal me sale.
Causa
¿Vieron eso que dicen, que "todo depende del cristal con el que se mira"? Bueno, yo adaptaría la frase y la convertiría en: "todo depende de quién lo haga".
No es lo mismo que un chorro te pegue un tiro porque sí a que una persona, defendiendo su vida ante un peligro inminente, te pegue un tiro.
No es lo mismo que venga Juancito Perez a hablarte sobre convivencia familiar a que lo haga Barreda.
Así como tampoco es lo mismo que Perez Esquivel te hable de derechos humanos a que lo haga Videla.
No es lo mismo porque los actores no son los mismos. Ante idénticas o similares situaciones, el actor nos produce un efecto completamente distinto. Y -convengamos- es lógico que así sea.
No es lo mismo que una persona de clase media o baja salga a "cacerolear" a que lo haga una de clase media o alta.
¿Por qué?
Nuevamente: porque los actores son distintos.
Y porque más que probablemente, la cacerola se bata por causas muy distintas.
Lo cual cambia todo el panorama.
No es lo mismo hacer ruido cacerolístico porque hay pibes que todavía no tienen para comer que blandir las cacerolas porque no te dejan comprar dólares. O porque te revalúan el campo que tenés; campo que, dicho sea de paso, no es revaluado desde los '90, siendo que al resto de los mortales ciudadanos nos lo hacen todo el tiempo.
No es lo mismo gritar por hambre que gritar por comodidad.
Y en el medio de la causa...
...entran ciertos medios masivos de comunicación que se hacen eco (y qué eco) de estas cuestiones.
Por supuesto que sus propósitos son en la mayoría de los casos diferentes a los de los -ya diría- cuasi ingenuos caceroleros, carne de cañón para estos muchachos. A ellos no les importan los dólares incomprables, ni los revalúos campestres bonaerenses, ni en pueblo en general. A ellos sólo le importa ganar. Y como este gobierno les está jodiendo la quintita, le entran por donde pueden.
Joden porque los joden. Simple y claro.
Pero en el camino, reclutan un puñado de ciudadanos desorientados que le creen al gran bonete, y a otro puñado de garcas igual que ellos, y voilá!!! Como resultado, tenemos un cacerolazo capitalino segmentado. Segmentado, como las retenciones que nunca se pudieron dar, por la curiosa distribución errática y vaga de las protestas.
Ellos -los medios de los que hablo- sí que saben lo que quieren voltear.
Lástima que no se les va a dar.
Consecuencia
"Gorila y cacerola, la lucha es una sola".
Creo que es el cantito que más gracia me dio de todas las ocurrencias que se dieron con respecto a este cacerolazo.
Pero les digo la verdad de toda esta cuestión:
En un principio, me reí del tema.
A los pocos minutos, me dio un toque de bronca..
Y luego de un rato, lo que sentí fue una satisfacción enorme, pero enorme, ¿eh? Créanme.
Porque vi que esto puso nuevamente las cosas y los actores donde deben estar.
Porque gracias al "cacerolazo high society" y los terratenientes campestres pataleando, las filas K comienzan a cerrarse luego de haberse abierto ante disidencias lógicas de gestión e ideas en los últimos tiempos.
Porque gracias a la señora con tapado de piel que ayer blandía su cacerola, muchos indiferentes se acercan.
Porque los que ya éramos K desde antes (como yo), ante esta embestida de ciertos medios y ciertos chetos, dejamos las diferencias y las críticas que podemos tener en stand-by y nos hacemos puño cerrado para que nadie atente contra esta democracia que tanto nos costó y que no vamos a resignar, ni ahora ni nunca.
Este cacerolazo me hizo a mí en lo personal defender a una persona a la que no defendería normalmente: a Daniel Scioli.
Y fue gracias a ustedes, terratenientes golpistas, y a ustedes, medios desestabilizadores.
Gracias y hasta luego.
No pasarán, y esto no es ni una consigna ni una amenaza: es un hecho.
A ustedes, ciudadanos de a pie que están enojados con el gobierno, los dejo afuera de toda puteada. Contra ustedes no tengo nada. Entiendo que están en desacuerdo con el gobierno y lo respeto. Sé que los poderes más espurios del país los usan para su propio beneficio, y sé que de saber esto, no los apoyarían con la vehemencia que lo hacen. Pero no lo saben, y esto también lo sé.
Cacerolas dolarizadas.
La protesta de la clase alta y su eco bobo en la clase media, que en muchos casos ni sabe por qué lo hace. Sólo sabe (la clase alta) que este gobierno no es para ellos, porque hace que los de abajo estén cada vez más cerca, y eso "oh my God", es una afrenta.
Pero los gorilas (término que no suelo usar), en este caso, resultan ser algo bueno.
Son la vara medidora de la que el pueblo se apropia para saber lo que NO quiere ser y lo que NO quiere representar.
Así que... ¡salud! a las cacerolas de teflón dolarizadas, y bienvenidas sean.
Sigan mostrándonos el camino por el cual no debemos ir.
Y gracias por todo.
sábado, 19 de mayo de 2012
Tachame la doble
Por ejemplo: yo puedo decir que soy un pato, si es que quiero. Es más, lo puedo decir hasta el cansancio, asegurarlo en cada oportunidad que tenga, repetírselo a cuanta persona vea. Pero la realidad es que no tengo pico, no tengo plumas y no grazno. Ergo: por más pato que yo me diga, no lo soy.
O qué se yo, hablando de algo más acorde a la especie de la que formo parte (la humana... si, ¿qué se creían?), yo puedo decir que soy de River (ponele). Y hasta puedo -para demostrarlo- afiliarme a ese club. Pero lo cierto es que cada vez que Boquita mete un gol, lo grito cual vikingo endemoniado. Creo que al final, no era muy de river que digamos, ¿no?
Bueno, algo así es lo que yo defino como Peronismo antiperonista.
Como ya dije, estos curiosos especímenes me llaman la atención. Supongo que quieren hacerse los Peronistas porque es como tener una mano ganadora en el truco. Porque por más fastidio, odio, bronca que les genere a los "anti", el Peronismo es la expresión mayoritaria del pueblo Argentino. Esto no es ni una canchereada ni una opinión de mi parte: Es así.
Pero a veces, y siempre entendiendo el amplísimo margen que deja este movimiento, hay cuestiones que no dejan de sorprenderme.
Esto que les voy a decir es una de ellas:
El PRO lanzó su agrupación Peronista.
Así que resulta que ahora el PRO es genuinamente Peronista... sí, cómo no, contate otro cuando tengas tiempo.
Estos muchachotes básicamente dicen ser patos hinchas de River.
Este tipo de cosas es la que me lleva a pensar que el mundo se está yendo al carajo, porque...
¿Qué sigue ahora?
EHHHHH???
Sólo Dios lo sabe. O los patos, o los PRO, qué se yo.
Pero siguiendo la lógica de estos acontecimientos, y si no le ponemos fin a estas ridiculeces, no nos asombremos si pronto aparecen sinsentidos afines, como los siguientes:
- Homero Simpson es inteligente.
- Seymour, el perro de Fry, no nos hace lagrimear.
- El gobierno de Israel les devuelve a los Palestinos sus tierras usurpadas.
- EEUU le pide perdón a Cuba por el bloqueo (entre tantos perdones que debe pedir).
- El diputado Olmedo conduce una ONG a favor de los gays.
- La llamada "izquierda argentina" conquista otras masas además de las de panadería.
- Tinelli conduce un programa cultural en el canal Encuentro.
- Lilita dice algo lógico.
- Majul hace una pregunta inteligente.
- Lisa no necesita frenos.
- Barone es querido por la mayoría de los Kirchneristas (yo no me incluyo, a mi me cae bien Barone).
- Lanata hace un programa con buen contenido, con pruebas contundentes y sin humo.
- Mariano Grondona, Biolcati y Morales Solá son democráticos
- Susana Gimenez cree que el que mata tiene que ser juzgado y cumplir condena en una cárcel común.
- Clarín devuelve Papel Prensa a sus legítimos dueños: los Graiver - Papaleo.
- Grassi no "ama" a los niños.
- Alfredo Alcón es considerado el peor actor de Argentina de todos los tiempos.
- Las religiones no dividen a la humanidad
- Fantino hace las preguntas más incisivas del periodismo argentino
- Bonelli es periodista y no "zezea"
- Videla es una bella persona que aboga por los DDHH
- María Laura Santillán es la periodista estrella del 13 por mérito propio, y no por ser la mujer del gerente de noticias de dicho canal.
- Santo Biasatti se ríe.
- Pino es progresista.
- Victoria Donda no cambia de partido como de bombacha.
- Patricia Bullrich tampoco. Y es una mujer que jamás en su vida tomó alcohol
- Silvana Giudici leyó la Ley de Medios antes de oponerse a ella.
- Fernando Iglesias es una persona seria.
- Yo voy a seguir con esta lista.
Bueno, creo que ya dí suficientes ejemplos de cosas sin pies ni cabeza que se podrían dar de ahora en más, ahora que el PRO abrió las puertas a ese comodín que a veces resulta ser el Peronismo.
Peronismo antiperonista.
Peronismo entendido como pato hincha de river... no sé si se entiende.
Nos vamos derecho a la mierda, ya les digo...
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viernes, 11 de mayo de 2012
La noticia dada vuelta (o la patota rural en la Legislatura Bonaerense)
Intro
Cómo será que estamos acostumbrados a que las noticias nos vengan al revés que, si nos volvemos demasiado incautos, somos capaces de terminar pensando que la historia de Robin Hood era la de un tipo que le robaba a los pobres para entregarle a los ricos.Quizás sea por eso que yo he adquirido hace tiempo la costumbre de -por si acaso- dudar de todo lo que se me presenta como cierto a primera vista. Las verdades irrefutables ya no son ni tan verdades ni tan irrefutables para mí. Por las dudas, dudo. De todo y de todos.
Cuando eso se hace una consigna de vida, capaz no sea aconsejable. Digo, no está bueno andar desconfiando de cada persona que conocés. Y no es sano tampoco, ni es sabio andar por la vida mirando de reojo a todas las personas que se conoce. Porque de esa manera uno se vuelve un paranoico y un cínico de porquería.
Pero cuando eso se reduce a la información que se consume, es algo que permite no cerrarse, que permite descubrir, que te da la poderosa arma de que no te vendan pescado podrido tan fácil.
Cuando la desconfianza se resume a las noticias, pasa a ser una ventaja y, con suerte, una manera de llegar a la verdad de los hechos.
Porque muchas veces, "la verdad" es algo tan endeble como mentiroso, dependiendo de quién y cómo lo cuente. Tanto es así, que de golpe los "malos" pueden aparecer como "buenos" y viceversa. Siempre dependiendo de la impronta que se le ponga a una noticia, a un hecho. Porque las noticias no son a-ideológicas, por más que así nos las quieran vender. Eso de la "neutralidad" es un cuento, muchachos. Nadie puede ser neutral aunque lo intente, por la simple razón de que nadie encara un hecho (escrito o leído) sin tener una preconcepción de lo que uno cree es correcto o incorrecto, de lo que se debe o no se debe hacer, de lo que le parece bien o le parece mal. Uno no arranca de cero, uno ya tiene una visión previa de la realidad antes de escribir o leer algo.
Una determinada manera de contar una noticia, un titular, un resaltado, TODO nos indica la ideología de un medio o de un periodista.
No es lo mismo una chica caprichosa que una choza chica en Capri
"La Cámpora golpeó a un grupo de ruralistas en la Legislatura Bonaerense"Qué título, ¿eh?
Sólo con poner eso, ya se da a entender algo bastante claro (si uno no es ingenuo): La Cámpora es patotera, violenta y dictatorial.
¿Y si antes de juzgar y condenar mejor vemos bien todo el panorama?
Veamos el por qué de todo.
¿Qué anda pasando con los campos en la Provincia de Buenos Aires?
Que desde la década del '90 no se revalúan. Desde ese tiempo, los campos de la provincia no fueron retasados, no se sabe a día de hoy lo que valen. Esto es: en los '90, 200 hectáreas valían 10 pesos (ponele). En base a eso que valían, pagaban 1 peso de impuesto (como toda propiedad).
Pero qué pasa: que desde los '90 hasta ahora, esas 200 Has. fueron aumentando su valuación, hoy esas Has. valen más. Ergo: los impuestos que se deben pagar son mayores.
Lógica pura.
Más valor del terreno, más impuestos.
Como lo hace cualquier comercio en regla, a ver si nos entendemos. No se le pide nada extraordinario al "campo". Sólo lo que pagamos todos.
¿Qué es lo que quiere hacer la Legislatura Bonaerense?
Reajustar los impuestos que pagan, que no se tocan desde los '90 porque desde esa época no se revalúan los campos. Tasarlos y cobrar los impuestos que corresponden, ni más ni menos. Lo mismo que se ha hecho con todas las propiedades del resto de la provincia.
¿Qué pasó ayer en la Legislatura?
Ayer se iba a discutir el reajuste de los impuestos.
Alertados de esto, la Sociedad Rural Argentina (SRA), encabezada por Hugo Biolcati, intentaron entrar por la fuerza -y rompiendo los vallados- a la legislatura para impedir la sesión, llevando como "aguante" a la conocidísima patota de la UATRE (la histórica fuerza de choque del Momo Venegas).
Pero resulta que al parecer, había también en el lugar militantes de La Cámpora.
¿Y qué pasó?
Que esos militantes impidieron que la patota del Momo Venegas, sumada a la gente que llevó el vitalicio hijo de su reverenda madre de Biolcati, entrara a interrumpir ilegalmente la sesión en la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires.
O sea. Pasando en limpio:
Una patota conformada por los laderos de Biolcati y Venegas se quisieron hacer los guapos entrando de prepo y por la fuerza a la Legislatura Bonaerense, hecho que viola las instituciones y es un acto de patoterismo inaceptable, les recuerdo todos los "institucionalistas".
Un grupo -presumiblemente de La Cámpora- se lo impidió...
¿Y resulta que en vez tomarse como violentos a los "ruralistas", se los toma como tales a los de La Cámpora?
¿Por impedir que un grupo de violentos patoteros de mierda "arrasen con las instituciones" al no permitirles sesionar?
La noticia dada vuelta
Los malos vendidos -y aceptados por una parte de la sociedad- como los buenos.Qué sé yo, de última digamos la típica frase hecha: "nadie es ni tan malo ni tan bueno".
Que es una linda manera de no hacernos cargo de lo que opinamos.
Pero por lo menos es más justa... creo.
Ejemplos aparte, se nota que la cosa está jodida en cuanto a saber qué es lo que pasa en materia informativa. Hay que agudizar los sentidos hasta lo inimaginable para no caer en el simplismo blanconegrista que nos proponen ciertos medios masivos de comunicación. Está toda la información tan chiva que hay que tener cuidado de lo que se entiende, lo que se toma por seguro y lo que se refuta.
Un ejercicio de inteligencia para todos y todas es algo que dije en la intro de este artículo:
Dudar de todo y de todos. Así como por si acaso.
Y, en base a eso, buscar, Buscar, buscar mucho, hasta que todas las piezas del rompecabezas se te armen en la mente.
Y ahí recién decir: "Ok, la cosa es así"
Saludos
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