lunes, 30 de abril de 2012

1º de Mayo, Día del Trabajador

Si uno no conociera la idiosincrasia de los gobiernos Estadounidenses, se asombraría al saber que el 1º de Mayo no se realiza el Día Internacional del Trabajador en ese país.
Más sabiendo que la fecha se eligió por un suceso que ocurrió justamente en ese país, en EEUU.
Pero como uno los conoce, no se sorprende.

Es así, mis queridos amigos. El Día Internacional del Trabajador se conmemora a lo largo y a lo ancho del mundo en la fecha que todos conocemos. Pero no en EEUU. No tienen feriado el 1º de Mayo, nadie dice nada a nivel oficial, nadie sabe que en casi todo el resto del mundo ese día es un día especial. Ellos tienen su "Labor Day" el primer lunes de Septiembre.

Así, bien alejado de la fecha real. Bien alejados de la realidad, como de costumbre y como pasa con tantas otras cosas. No por nada gran parte de su pueblo cree que Irán "es malo", y que su gobierno está preocupado por la paz mundial, y que invaden países y matan millones de personas por el bien de la humanidad.
Así que mantienen el 1º de Mayo bien alejado de la agenda.

Para que nadie sepa que el 1º de Mayo de 1886 más de 200.000 mil trabajadores de EEUU iniciaron una huelga para pedir condiciones dignas de labor.
Para que oh, God forbid! el pueblo estadounidense no sepa que, a raíz de esto, se asesinó a cinco obreros anarquistas en la horca. A pesar de no haberse encontrado pruebas para probar -valga la redundancia- que esas cinco personas habían sido las responsables de una bomba que estalló en la plaza de Haymarket, Chicago, y que mató a un policía.
Y así, a pesar de lo que nunca se probó, los condenaron a morir.
Pero claro, los Mártires de Chicago eran anarquistas. Razón suficiente para que la Corte Suprema de los EEUU los matara. Y razón más que suficiente para el Gobierno de ese país, of course.
Georg Engel, Louis Lingg, Albert Parsons, Hessois Auguste Spies y Adolf Fischer no sólo cometieron la atrocidad de reclamar "ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa", sino que encima de ese atrevimiento, eran anarquistas.

Too much, demasiado zurdaje, más del que un país derecho y humano puede soportar.
A la horca con ellos.
¿Pruebas? ¡De sobra, papá! Eran anarcos, ¿qué más querés? Qué importa si fueron ellos (o no) los que plantaron la bomba... desaparecidos en EEUU no hay, don't you know? Pero de un modo u otro hay que matar a los que joden. Y la Ley es un noble organismo para llevar esto a cabo. Porque -sabelo- la Ley cuando mata no asesina: imparte justicia.
Matar es feo, es condenable, no es cristiano. Impartir justicia, recibir el peso de la ley suena distinto, y el que mata tiene que recibir el peso de la ley.
(Algo habrán hecho esos anarcos para que les quiten la vida, después de todo).
Matar en nombre de la Justicia, excelente invento. Deja tranquilas a las mentes republicanas, cristianas y bien nacidas de la nación.
Deja en paz a la civilización.
Y no sólo a la de EEUU, sino a la de otros lugares en el mundo, igual de civilizadas que las del gran país del norte.
Como Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que tampoco tienen a esta fecha como algo trascendente.
What a surprise... no?

Mientras tanto, aquí, en la barbarie, el 1º de Mayo es el día del trabajador. Aquí SÍ se recuerda esa huelga masiva que tuvo lugar en Chicago, EEUU, allá por el año 1886.
Y celebramos... sí, celebramos, porque así somos, hasta los eventos trágicos los convertimos en motivo de lucha. Y sabemos que la lucha -cualquier lucha- no se puede llevar adelante si no hay alegría. Porque alegría no es siempre sinónimo de "joda, joda, me importa todo tres carajos".
Así que celebramos.
Celebramos las vidas de Georg Engel, Louis Lingg, Albert Parsons, Hessois Auguste Spies y Adolf Fischer. Y en su nombre, la de esas 200.000 almas. Y la de todas las almas del mundo que ayer, hoy o mañana, luchan con vehemencia por los derechos y la dignidad de TODOS los trabajadores.


FELIZ DÍA DEL TRABAJADOR


PD: Palabras de José Martí (quien estuvo presente en la ejecucución)
...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...