viernes, 1 de junio de 2012

Cacerolas dolarizadas y lo bueno de "los gorilas"

Es curioso cómo funciona la psiquis del ser humano. Aunque más puntualmente, lo que me interesa es el funcionamiento de nosotros, los argentinos, como pueblo, como sujeto colectivo. Y casi en igual medida, el funcionamiento de los medios que tienen especial interés en que este gobierno se vaya.
Y como resultado, la consecuencia de todo esto.

¿Qué me hizo plantear este interrogante?
El cacerolazo de ayer, mis amigos.
Esa revolución Essen de hace pocas horas, ese mini esbozo de "Argentina 2001" para las imaginaciones frondosas, ese intento desesperado de ciertos medios de emular esa tal situación de ese tal momento. Y ese eco envalentonado de 6,7,8 chetos indignados que probablemente ayer se sintieron Gardel y Lepera juntos al blandir sus utensilios de cocina en la esquina de Pueyrredón y Las Heras (ponele).

Créanme o no, lo sucedido ayer, casi casi que me puso contento.
¿Y por qué es esto?
Intentaré explicarme lo mejor que pueda... a ver qué tal me sale.

Causa
¿Vieron eso que dicen, que "todo depende del cristal con el que se mira"? Bueno, yo adaptaría la frase y la convertiría en: "todo depende de quién lo haga".
No es lo mismo que un chorro te pegue un tiro porque sí a que una persona, defendiendo su vida ante un peligro inminente, te pegue un tiro.
No es lo mismo que venga Juancito Perez a hablarte sobre convivencia familiar a que lo haga Barreda.
Así como tampoco es lo mismo que Perez Esquivel te hable de derechos humanos a que lo haga Videla.
No es lo mismo porque los actores no son los mismos. Ante idénticas o similares situaciones, el actor nos produce un efecto completamente distinto. Y -convengamos- es lógico que así sea.

No es lo mismo que una persona de clase media o baja salga a "cacerolear" a que lo haga una de clase media o alta.
¿Por qué?
Nuevamente: porque los actores son distintos.
Y porque más que probablemente, la cacerola se bata por causas muy distintas.
Lo cual cambia todo el panorama.
No es lo mismo hacer ruido cacerolístico porque hay pibes que todavía no tienen para comer que blandir las cacerolas porque no te dejan comprar dólares. O porque te revalúan el campo que tenés; campo que, dicho sea de paso, no es revaluado desde los '90, siendo que al resto de los mortales ciudadanos nos lo hacen todo el tiempo.
No es lo mismo gritar por hambre que gritar por comodidad.

Y en el medio de la causa...
...entran ciertos medios masivos de comunicación que se hacen eco (y qué eco) de estas cuestiones.
Por supuesto que sus propósitos son en la mayoría de los casos diferentes a los de los -ya diría- cuasi ingenuos caceroleros, carne de cañón para estos muchachos. A ellos no les importan los dólares incomprables, ni los revalúos campestres bonaerenses, ni en pueblo en general. A ellos sólo le importa ganar. Y como este gobierno les está jodiendo la quintita, le entran por donde pueden.
Joden porque los joden. Simple y claro.
Pero en el camino, reclutan un puñado de ciudadanos desorientados que le creen al gran bonete, y a otro puñado de garcas igual que ellos, y voilá!!! Como resultado, tenemos un cacerolazo capitalino segmentado. Segmentado, como las retenciones que nunca se pudieron dar, por la curiosa distribución errática y vaga de las protestas.
Ellos -los medios de los que hablo- sí que saben lo que quieren voltear.
Lástima que no se les va a dar.

Consecuencia
"Gorila y cacerola, la lucha es una sola".
Creo que es el cantito que más gracia me dio de todas las ocurrencias que se dieron con respecto a este cacerolazo.
Pero les digo la verdad de toda esta cuestión:
En un principio, me reí del tema.
A los pocos minutos, me dio un toque de bronca..
Y luego de un rato, lo que sentí fue una satisfacción enorme, pero enorme, ¿eh? Créanme.

Porque vi que esto puso nuevamente las cosas y los actores donde deben estar.
Porque gracias al "cacerolazo high society" y los terratenientes campestres pataleando, las filas K comienzan a cerrarse luego de haberse abierto ante disidencias lógicas de gestión e ideas en los últimos tiempos.
Porque gracias a la señora con tapado de piel que ayer blandía su cacerola, muchos indiferentes se acercan.
Porque los que ya éramos K desde antes (como yo), ante esta embestida de ciertos medios y ciertos chetos, dejamos las diferencias y las críticas que podemos tener en stand-by y nos hacemos puño cerrado para que nadie atente contra esta democracia que tanto nos costó y que no vamos a resignar, ni ahora ni nunca.

Este cacerolazo me hizo a mí en lo personal defender a una persona a la que no defendería normalmente: a Daniel Scioli.
Y fue gracias a ustedes, terratenientes golpistas, y a ustedes, medios desestabilizadores.
Gracias y hasta luego.
No pasarán, y esto no es ni una consigna ni una amenaza: es un hecho.

A ustedes, ciudadanos de a pie que están enojados con el gobierno, los dejo afuera de toda puteada. Contra ustedes no tengo nada. Entiendo que están en desacuerdo con el gobierno y lo respeto. Sé que los poderes más espurios del país los usan para su propio beneficio, y sé que de saber esto, no los apoyarían con la vehemencia que lo hacen. Pero no lo saben, y esto también lo sé.


Cacerolas dolarizadas.
La protesta de la clase alta y su eco bobo en la clase media, que en muchos casos ni sabe por qué lo hace. Sólo sabe (la clase alta) que este gobierno no es para ellos, porque hace que los de abajo estén cada vez más cerca, y eso "oh my God", es una afrenta.
Pero los gorilas (término que no suelo usar), en este caso, resultan ser algo bueno.
Son la vara medidora de la que el pueblo se apropia para saber lo que NO quiere ser y lo que NO quiere representar.

Así que... ¡salud! a las cacerolas de teflón dolarizadas, y bienvenidas sean.
Sigan mostrándonos el camino por el cual no debemos ir.
Y gracias por todo.