domingo, 31 de marzo de 2013

Insultos, boludos e insultos boludos

¿Qué constituye un insulto?
Para empezar, la intención con la que se dice determinada cosa. La intención de una palabra o frase es lo que hace a la palabra o frase en sí. Si uno quiere insultar a alguien diciéndole algo, lo va a hacer. Todo depende de la intención que uno tenga a la hora de proferir X cosa.
Para seguir, el contexto. No es lo mismo decirle a alguien "comés carne de vaca" en Argentina que en la India. En Argentina, nadie consideraría esa frase como insultante, sino más bien como una descripción de una costumbre local. En cambio, en la India, creo que no sólo sería un insulto sino que sería un delito, ya que las vacas son consideradas sagradas en ese país.
Y, para terminar, la etimología de la palabra en sí. Y esto viene muy al final, porque es en extremo relativa. Digamos, por ejemplo, que decirle "puta" a una mujer raramente se puede considerar algo positivo. Etimológicamente, esta es una palabra que no conlleva una carga demasiado positiva que digamos (aunque todo se puede torcer y acomodar). Pero convengamos en que por lo general, no suele ser una palabra amigable per se.

El insulto, la bardeada, la puteada, como lo quieran llamar, depende mucho de las tres cosas que dije anteriormente: la intención, el contexto y la palabra en sí.
Todo junto y por el mismo precio.
No es lo mismo decirle "boludo" a alguien con buena onda que decírselo con mala onda. Si yo le digo a mi amigo "che, boludo, vamos a tomar algo hoy", nadie se ofendería. En cambio, si le digo "sos un boludo, no hagas más eso", quizás el receptor no se lo tome muy bien que digamos.
Porque todo depende de la intención. En el 1º caso, mi intención fue buena, en el 2º, fue mala.
La misma palabra se puede tomar de maneras muy diferentes, dependiendo de lo que yo le quiera decir al otro.

Lo mismo -y mezclado- pasa con el contexto. Suponete que yo estoy con un amigo, y ese amigo me dice "esto es un cáncer, qué mal". No pasa nada, nadie se siente ofendido y probablemente yo me ría ante esa frase.
Pero supongamos que tu amigo Pedro tiene cáncer, y vos decís "esto es un cáncer, qué mal". ¿Cómo lo tomarías cuando te dieras cuenta de la situación de Pedro? Eso depende de muchas cosas, pero convengamos que si vos tenés un amigo con esa enfermedad, lo más probable es que no vas a decir esa frase.
¿Y por qué es eso?
Porque tenés un contexto. Porque sabés que tu amigo tiene esa enfermedad, sabés que es algo choto, que lo hace sufrir, que no le gusta y por eso no nombrás esa palabra en ese contexto. Porque, en ese contexto en el que tu amigo tiene cáncer, esa palabra queda horrible.

La etimología es lo que menos me interesa de todo esto. Creo que las palabras/frases no son ni "buenas" ni "malas" per se, sino que se les da una orientación "buena" o "mala", dependiendo sea el caso. No creo en las malas palabras ni en las buenas. Tiendo a prestarle más atención al por qué se dice X cosa.

Juntando todo
Suponete que vos sos un hombre de veintipico de años, o treintipico, y estás casado. Si alguien viene y te dice "¿cómo está tu señora?", vos probablemente le respondas "bien, rompiéndome las pelotas como siempre" (chicas, no se pongan locas, es una joda... ponele).
Nada malo en esa conversación, ¿no? No hay insulto de por medio.
Pero suponete que tu esposa falleció hace un tiempo. Y esa misma persona de antes -sabiendo de esto- viene y te dice lo mismo, o sea: "¿cómo está tu señora?".
El contexto cambia. Y la intención -claramente- también. En este nuevo contexto, uno puede decir "no me jodas, me estás bardeando, te meto una piña". Mientras que en el anterior contexto, uno no piensa nada ni cercano a eso, no piensa nada malo, de hecho.

Concluyendo
La intención de una palabra o frase lo es todo.
Puede convertir algo en un halago, una descripción o un insulto, indistintamente, dependiendo de lo que uno quiera realmente decir.
"Boludo" no es lo mismo en cualquier contexto. Así como ningún otro vocablo (o frase).
"Sos un forro" tampoco es lo mismo si se dice en un contexto o en otro. Puede ser hasta un halago, si se lo piensa en el contexto adecuado. Y puede ser un insulto de lo más feo, también. Todo depende. Así como "lindo" puede llegar a ser una bardeada considerable, si se la dice con el suficiente desprecio.

La palabra es sólo eso: palabra. El significado que cada uno le de, depende enteramente de otros factores que nada tienen que ver con la palabra en sí. Sino -y como dije al principio- de la intención y el contexto.
Así que, la próxima vez que le vayas a decir algo a alguien, pensá muy bien que qué le querés decir, y no tanto en las palabras que vayas a usar. Porque no sea cosa que le termines diciendo algo que no querés. A menos que seas extremadamente claro, y/o tu interlocutor tenga en claro todas tus intenciones y palabras.