jueves, 1 de noviembre de 2012

El rechazo al cambio (a propósito del voto de los pibes)

Los tiempos cambian. Con él, cambian las sociedades y sus culturas, hábitos, costumbres y moral. La historia está en constante movimiento. No es algo fijo e inamovible, y la sociedad tampoco.
Es así que cambian muchas cuestiones conforme pasa el tiempo: lo que ayer era inadmisible, hoy nos parece más que obvio, y al revés: cosas que ayer se nos aparecían como lógicas, hoy nos indignarían si siguiesen ocurriendo.
Pero como siempre pasa, hay sectores dentro de esa misma sociedad que no aceptan el cambio, aquello nuevo que llega, y rechazan de plano cualquier evolución que se asome en el horizonte.
Por lo general, a esas personas, la realidad tiende a rodearlas y seguir su camino sin detenerse.
Porque como dije antes, la historia no es algo fijo e inamovible. Tampoco lo son las sociedades.
Ni las leyes.
Ni siquiera la propia Constitución.
Y está bien que así sea. No es sano, ni sabio, ni conveniente seguir rigiéndose por algunas leyes de hace 100 años, porque hace 100 años, la sociedad era otra.
Imaginate esto:

Hasta 1912, no existió el voto universal, obligatorio y secreto. Los pocos que podían votar, lo tenían que hacer a viva voz, con los problemas que esto les pudiera acarrear.
Antes de 1951, las mujeres no pudieron votar nunca. El sufragio estaba permitido sólo para los hombres.
Hasta el año 1987, los matrimonios no se podían divorciar. Una vez que te casabas, te quedabas en ese estado in eternum, a menos que tu cónyuge falleciera, en cuyo caso, pasabas a viudo/a. "Hasta que la muerte los separe" llevado a su máxima expresión, esto es.

Seguro que todo esto te parece descabellado. Por supuesto que lo es, y como en un momento nos dimos cuenta, lo cambiamos. Pero en el 1900 (ponele), era lo más común que pocos pudieran votar. Y en 1940, parecía obvio que las mujeres no podían tener derecho al sufragio. Y en 1970, a nadie se le pasaba por la cabeza que alguien pudiera disolver su matrimonio.

Hasta el 2010, las parejas del mismo sexo no se podían casar.
Este cambio lo dejé "separado" porque se dio hace poco y aún falta que pase un tiempo para que la generalidad lo tome como algo normal (pero ya va a llegar ese momento, hay que darle un rato más).

Ahora, hace un día nomás, se vino una nueva ley.
La Ley de voto optativo a partir de los 16 años y hasta los 18. Para que los pibes puedan decidir si quieren o no votar a sus representantes.
Y, como no podía ser de otra manera, hay gente que rechaza esta ley, aunque en esta oportunidad, por suerte, son muy pocos.
Y -también- como no puede ser de otra manera, los hijos y nietos de estas personas que hoy se indignan por motivos a cuál más cuadrado e incomprensible, van a considerar el voto joven como algo normal, común.
Como hoy se considera el voto universal.
Como hoy, esos mismos que se oponen al voto de los pibes, saben que es ridículo pensar que una pareja no se puede divorciar.
Así, igualito.

Celebro el voto optativo a partir de los 16 años. No es algo malo incorporar más derechos.
Lamento la mente cerrada de esos pocos. Esos, que se le reirían en la cara a una persona del pasado que les diga "las mujeres no pueden votar, ¿a quién se le ocurrió eso? ¡No están capacitadas!" pero a su vez, y sin embargo, hoy creen que un pibe de 16 años no está "capacitado" para elegir si quiere o no elegir a sus representantes.

3 comentarios:

Marce Cerdán dijo...

Una cosa mas tuquito...
Sobre los 18 años que se puso como limite para acceder al derecho del voto.
Esta edad respondia a una sola cosa, que era que a partir de esa edad se podia ser "propietario" de derechos reales, situación que ya meritaba el voto pues ¿quienes votaban en un comienzo?... los terratenientes.

Tuqui dijo...

Marce Amigo! El responsable de mi aparición en 678, jajaja, qué groso.
Epa, gracias por la data, no la tenía a esa. Interesante, muy.
Abrazo, locura!

RefDeLeyendas dijo...

Tuqui, como te comenté en Taringa, la ley no establece un voto "voluntario" para las personas de entre 16 y 18. Si así lo expresase podría ser inconstitucional. La confusión surge porque así se había presentado el proyecto original, pero luego de las intervenciones en la audiencia, se modificó... en su lugar, se eliminará -vía instrumentación- las sanciones por abstención.

Celebro el voto OBLIGATORIO desde los 16. Pero para que sea realmente un avance democrático deberían ampliarse los espacios para que la juventud se organice y participe políticamente, incluso en las instituciones educativas (públicas y privadas) y se garantice el acceso a la información, sobre todo en los períodos de campaña electoral.