martes, 31 de enero de 2012

Hoy se cumplen tres años de la desaparición de Luciano Arruga

Luciano Arruga fue desaparecido por la policía de Lomas del Mirador el 31 de Enero de 2009. Hasta la fecha, continúa desaparecido.




EL HECHO
El día de la desaparición Luciano, de 16 años, fue a jugar al Sega con dos amigos hasta el mediodía. Volvió a casa y salió nuevamente al quiosco a comprar un cigarrillo suelto. La señora del quiosco le preguntó cómo andaba. Él contó su proyecto de retomar los estudios. “Quiero regalarle el título secundario a mi hermana”. Tuvo premio: dos cigarrillos más. El chico se quedó como siempre en la plaza República Argentina con sus amigos, a media cuadra de su casa.
Volvió a casa ya de medianoche. Sus hermanos más chicos dormían y Mónica (su mamá) lo escuchó, pasaba a buscar su campera blanca. Luciano caminó cinco cuadras para ir a lo de Vanesa, la hermana a la que quería regalarle el título secundario, estudiante de Sociología y en pareja con un joven abogado. No la encontró.
Volvía para su casa cuando sobre la avenida Mosconi, de Lomas del Mirador, lo paró un patrullero policial. Había gente en la avenida, que vio cómo lo palparon. Hubo maltrato, cuentan. Dejaron ir al chico, que siguió por el camino de siempre hacia su casa. Nadie sabe si Luciano se dio cuenta de que el patrullero lo venía siguiendo.
Ya era la madrugada del sábado. En Perú y Pringles, la esquina de la placita, dos testigos vieron que un chico de campera blanca era golpeado y metido a la fuerza en un vehículo policial del destacamento de Lomas del Mirador. Una vez en el destacamento, otro testigo lo vio golpeado y ensangrentado.

El Sábado 31 de Enero Mónica se levantó temprano y ya no encontró a Luciano.
Aquel día comenzó la búsqueda por comisarías y hospitales, y presentaron un hábeas corpus, que fue rechazado.


ANTECEDENTES
Mónica vio un día de 2008, en la parada de su hijo y sus amigos, a un señor de pelo corto que manejaba un automóvil blanco. Luciano le contó algo de lo que estaba ocurriendo. Algunos chicos conocidos le habían presentado a ese hombre, un policía del destacamento, que le ofreció trabajar para él, robando.
Luciano se negó.
A partir de ese momento, el destacamento se convirtió en un infierno para él. Los policías de ese lugar lo detenían, amenazaban, humillaban, golpeaban y perseguían sistemáticamente por todo el barrio.
Mónica, su mamá, cuenta: “Él escuchaba y veía, pero nunca delataba a nadie. Me contaba algunas cosas como para que yo supiera”, revela Mónica, que cuando quiso saber más recibió esta respuesta: “No preguntés ma, que cuanto menos sepas, mejor”.
Con fama de buen chico, tranquilo, no bocón, sin antecedente alguno, Luciano era candidato en cualquier “casting” del rubro delictivo. Para los “empleadores”, a los 16 años los chicos son presuntamente más fáciles de sacar de la cárcel y, por natural inexperiencia, más controlables.

El 21 de Septiembre de 2008 Luciano fue llevado al destacamento de Lomas del Mirador.
Cuenta Vanesa, su hermana: “¡me están pegando!”, gritó Luciano mientras esperaba que lo liberaran. Cuando salió, señaló uno a uno a los golpeadores. Todos se negaron a dar sus nombres. "Acá no te hicimos nada, negrito de mierda. Te vamos a llevar a Quintana para que te violen, o terminás en un zanjón”, lo amenazaron.
En el policlínico de San Justo verificaron los golpes, y, según su hermana, lo volvieron a parar cada vez que andaba por la calle.


LA CAUSA
Luego de las fehacientes pruebas de que Luciano había sido detenido por la policía, el entonces Ministro de Seguridad Carlos Stornelli decide realizar el pase a disponibilidad de los 8 uniformados que trabajaron aquella noche: FÉKTER, VÁZQUEZ, HERRERA, SOSA, DÍAZ, ZÉLIZ, SOTELO Y BORREGO. Sin embargo, el mismo Stornelli con el aval de Daniel Scioli, vuelve a reincorporar a los efectivos luego de tres meses, y esos policías siguen trabajando en funciones hasta el día de hoy en otras comisarías de La Matanza. 

La familia no podía sola, comienzan a reunirse un grupo de organizaciones y partidos políticos junto con organismos de DDHH que conforman la Coordinadora por la Aparición con Vida de Luciano Arruga. La lucha popular logró que a pesar de la impunidad judicial, se instalara el caso y se tomaran la problemática del gatillo fácil y el accionar represivo de la policía como ejes de discusión que nosotros tomábamos para dar vuelta el reaccionario discurso sobre la seguridad: porque Luciano era víctima de la otra inseguridad.



Luciano fue detenido, torturado y desaparecido por la policía del destacamento de Lomas del Mirador.
Ese destacamento es hoy un espacio para la memoria que lleva su nombre.

Hoy por hoy, el caso continua con la caratula de “averiguación de paradero”